TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


3-5-2

El punto de partida, no se piensen, es que sé mucho-muchísimo menos de fútbol que Zidane. Y que la inmensa mayoría de quienes están leyendo esto. Y que muchas de las vacas de Lezama, ésas que según Clemente llevaban muchos años viendo fútbol y no entendían absolutamente nada. Y cada vez entiendo menos, viendo cómo se desarrollan los acontecimientos… Pero sé contar. Y escuchar. Y el parroquiano merengue era pertinentemente vacilado por sus compatriotas, entendiendo patria como bar, y él asumía resignado la crítica y lanzaba su propia reflexión: fichamos -porque todo militante emplear la primera persona- mediapuntas y más mediapuntas porque se supone que queremos un equipo más ofensivo, y me saltan ahora con la chorrada del 3-5-2, vendiendo mentiras una vez más. No lo dijo así, pues incluyó algún taco que no viene muy a cuento, pero el espíritu estaba ahí: en la trola amable que supone un sistema pretendidamete ofensivo, sí, pero que incluye siete jugadores de corte defensivo (portero, tres centrales, dos laterales y un pivote como Casemiro) de once. Sí, sabemos contar y queda claro que Zidane también: al francés le prometieron traer a Hazard, sacar a Bale, fichar a Pogba y que James no iba a regresar, y solo le han cumplido una de las promesas… y claro, te venden la idea de que quieren gobernar el mediocampo pero en el fondo Zizou necesita resguardarse.

De alguna forma, la pestosa pretemporada del Real Madrid da más pie a hablar de improvisación que de planificación. Salvo que estas tres semanas antes del cierre de mercado revienten el mercado, el madridista medio aterriza en la temporada con la ilusión bajo mínimos.

Puede que incluso Zidane tenga que hacerle un hueco al señor Gareth, el de «cuanto antes salga, mejor para todos». Y regar mucho la flor, sin duda.



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