A CONTRAPELO

Benjamín López

Periodista


La manipulación del feminismo

Si el feminismo se encarna en Carmen Calvo me parece totalmente comprensible que haya cientos de miles, millones, de españolas que no se sientan representadas ni se identifiquen con lo que esta señora dice. Su burda manipulación partidista del feminismo le ha llevado a afirmar que «habrá una Constitución, en el futuro, dónde (sic) diga con todas las letras que mujeres y hombres somos iguales. Ahora no lo dice». Más allá de la horrible sintaxis y de la falta de ortografía, lo que dice esta doctora en derecho constitucional es simplemente mentira, lo que me lleva a pensar que además de los másteres quizás habría que investigar cómo se dan los doctorados en la universidad española. No sé qué opinará de esto Pedro Sánchez. 
No nos desviemos, que es una tentación muy recurrente cuando empiezas a hablar de Calvo, porque una cosa te lleva a otra, el dinero público no es de nadie y los caminos de la crítica mordaz se multiplican. Vamos a intentar ceñirnos al feminismo sectario de nuestra vicepresidenta. Dice Calvo que el PP nunca ha sido feminista porque el feminismo es de izquierdas y, en consecuencia, los fachillas no han creído nunca en la discriminación positiva, ni en las listas electorales cremallera (hombre-mujer-hombre-mujer…), ni en las cuotas femeninas. Esa ingeniería social, ese intervencionismo que trata de paliar una injusticia cometiendo otra, es progresismo, dice la monologuista del Gobierno.
Yo, ingenuamente, pensaba que el feminismo es la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Ahora me doy cuenta de que es eso, pero sólo si lo defiendes con el carné del PSOE entre los dientes o, en su defecto, con el puño en alto, como ha hecho Carmena en Madrid con los carteles oficiales del ayuntamiento para publicitar el día de la mujer. Puño en alto. Lo que no sea eso no es feminismo. Para ser feminista, como dice el manifiesto oficial que convocaba a la huelga a todas las mujeres, hay que estar a favor del aborto, denunciar la justicia patriarcal que no cree a las mujeres, y otras cuantas soflamas de ese mismo pelaje. «Hay que creer a las mujeres, sí o sí», decía Calvo en otra lección de derecho procesal, al referirse a las presuntas víctimas de violencia sexual o violencia de género. 
Me cabe una duda. No sé qué pensará Calvo de los millones de mujeres que votan al PP, ese partido que nunca ha sido feminista, que no cree en la igualdad de sexos. Porque según el CIS, el partido con mayor porcentaje de mujeres entre sus votantes es el machista PP (54,6%). El progresista PSOE va después (53,3%), seguido de Ciudadanos (44,6%). Curiosamente los que más alardean de feministas, los que han cambiado el género a su partido, los de Unidas Podemos, son los que menos apoyo femenino tienen entre sus votantes, sólo el 40,8%. En fin, siguiendo la lógica sectaria de Calvo, si el feminismo es de izquierdas tendríamos que aceptar la falacia de que hay millones de mujeres en España que no son feministas o que las mujeres de derechas no creen en la igualdad con los hombres. Es decir, un insulto inaceptable.