Vox: cuanto más lejos, mejor

Javier M. Faya (SPC)
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Vox: cuanto más lejos, mejor - Foto: Julio Muñoz

PP y Ciudadanos se reúnen esta tarde con el acuerdo de Gobierno cada vez más cerca, pero con la alargada sombra de la formación de Abascal

A punto de caramelo. Así se podría decir que está el pacto entre populares y naranjas para que la próxima Junta de Andalucía deje de ser socialista. Esta tarde, a eso de las cuatro, los equipos negociadores del PP y Ciudadanos, encabezados por sus líderes en Andalucía, Juanma Moreno y Juan Marín, respectivamente, se volverán a reunir en Sevilla para tratar sobre el cambio de Gobierno. Hay una palabra maldita para los liberales: Vox, que es, con sus 12 diputados, clave para que este se produzca, y al mismo tiempo, su bicha. 
A los populares, visto el giro a la derecha que han dado desde que Pablo Casado se hizo con los mandos de Génova el pasado 21 de julio, no les importa porque saben que ese más que probable socio les provocó una importante sangría de votos el 2-D y, según las encuestas que salen hoy publicadas en varios medios, les puede comer la tostá -utilizando el argot sureño- en las próximas generales... y municipales, regionales y europeas. 
Por eso mismo, no pueden dejarle su espacio a los de Abascal, con quien Moreno se tomó hace unos días «un cafelito», algo que irritó a la cúpula naranja, que sabe que no pueden ir ni de aquí a la esquina con la extrema derecha, pues su tan preciado centro se volatilizaría. Y es que, ¿de qué le sirve al hombre conquistar el mundo, o en este caso el Palacio de San Telmo, si con ello pierde su alma?
Según un diario nacional, el acuerdo está más que avanzado y, de hecho, se han descartado exigencias que han llegado desde las filas que lidera Francisco Serrano, como la desaparición de Canal Sur. Conviene recordar que hace unos días, cuando se le preguntó sobre este asunto al secretario general del PP, Teodoro García Egea, este respondió que prefería tener una Administración andaluza más eficiente y que era mejor no tener ese canal y sí endoscopios en los hospitales de Almería, curiosamente, el feudo de Vox.
Desde luego, sería una sorpresa monumental que las negociaciones se rompieran, pero siempre queda el as en la manga para los de Rivera de un cordón sanitario contra la extrema derecha que hiciera que los socialistas se abstuvieran en la investidura y así el rol de Vox fuera inexistente. «Le pedimos al PSOE que no bloquee nuestra propuesta y escuche a los andaluces. Ciudadanos y PP sumamos suficientes escaños para tener un Gobierno estable y de cambio para Andalucía», señala rotunda la portavoz nacional del bloque liberal, Inés Arrimadas.
De esta manera, Cs no se mancharía las manos... Ese sería el escenario ideal, dado que olería a ciencia ficción que los progresistas apoyaran a Juan Marín como presidente y Adelante Andalucía se abstuviera. El poder de Susana Díaz es absoluto por mucho que el sanchista alcalde de Dos Hermanas y presidente del Comité Federal de Ferraz, Francisco Toscano, bendijera esa posibilidad.