COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Si sucede, conviene

En la práctica política lo que puede suceder porque la aritmética parlamentaria lo permite acaba sucediendo y, como en la canción de Zenet, Si sucede, conviene. Las conveniencias puden ser múltiples, en unos casos se remitirán al interés general, en otros al interés partidista, algunas más tratarán de agarrarse a la centralidad o a la transversalidad del proyecto, aunque en definitiva todas ellas serán una muestra del bipartidismo imperfecto imperante en la política nacional. La demostración palpable ha sido la formación de los gobiernos autonómicos, en los que si la derecha sumaba ha pactado y en los que los partidos de izquierda han hecho lo mismo en otras tantas comunidades.

Se trata de evitar que el adversario acceda al poder y más si se trata de comunidades emblemáticas, aunque por el camino queden líneas rojas, cordones sanitarios y principios irrenunciables. Siempre habrá algún gesto, alguna maniobra, alguna negociación interpuestas que sirva de coartada para llegar finalmente a la meta que estaba predeterminada, que no se habría alcanzado si los principios no se subordinaran al ejercicio del poder. Tanto en Madrid como en Navarra, aunque se encuentran en distintos momentos procesales ha ocurrido lo mismo. No se trata de una traslación mimética de motivos y circunstancias, sino de la constatación de que se ha cumplido lo que podía suceder. Y a todos,menos a los que se quedan en la oposición, les convenía lo que ha sucedido.

Ahora se trata de ver como los cooperadores necesarios para el ejercicio de ese poder se comportan, y como aquellos que van a dirigir los gobiernos demuestran la suficiente habilidad y mano izquierda para no quedar presos de ese puñado de votos minoritarios, que pueden condicionar las políticas que pretenda impulsar la mayoría. Si se escuchan los argumentos de Vox y de EH Bildu sobre su capacidad de influir en los gobiernos de Madrid y Navarra, que ayudarán a conformar con sus votos o su abstención, se comprobará que son intercambiables, que en ambos casos tienen como finalidad influir en la acción de gobierno.

La diferencia, sin embargo es que mientras el tripartito de derechas de Madrid tendrá mayoría absoluta, que permitirá gobernar a la popular Isabel Díaz Ayuso con más tranquilidad, María Chivite no va a contar con ella y la oposición, incluida EH Bildu si la tiene. O sea que en ambas comunidades se entra en un proceso de esperar y ver si tanto el PSN en Navarra, como Ciudadanos en Madrid, aguantan la presión que les llegará desde el extrarradio. Pero mientras que a Chivite no se le ha escuchado ninguna concesión a EH Bildu, Ignacio Aguado ha comenzado a dar validez a algunas de las pretensiones de Vox.

En cualquier caso los acuerdos no son fáciles de lograr y los alcanzados se han madurado a base de tiempo hasta que la fruta ha caído por su propio peso en el cesto. Esa es la esperanza de la mayoría de los ciudadanos y de los líderes políticos -al menos expresada de boquilla, salvo por Cayetana Álvarez de Toledo- de que no se produzca una repetición de las elecciones generales, lo que solo es posible mediante algún tipo de acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, porque 'o gobierna el PSOE o gobierna el PSOE” (Pedro Sánchez), en cualquiera de las variedades que se elija, con las cesiones que sean pertinentes por ambas partes. Y si conviene, sucede.