Palabra y Silencio

J. Monreal
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Juan Ignacio Cantero de Julián. Periodista y Escritor

Palabra y Silencio

Hablo con Juan Ignacio y me asalta la duda. No sé bien si converso con el periodista que escribe poesía o con el poeta que ejerce el periodismo y está a punto de acabar los estudios de doctorado.
Difícil decisión.
Tras un par de segundos de pausa me inclino por hablar con el poeta, aunque de vez en cuando salga a relucir el periodista vocacional que confiesa ser Juan Ignacio, «siempre interesado en la actualidad, en la información y sobre todo en la historia».
Escribe desde que era niño, y llegó a ganar algún que otro concurso literario en el colegio, «aunque no tiene nada que ver mi afición a escribir con haber decidido dedicarme a la información».
 Acaba de poner en el mercado un libro de poemas, en el que Juan Ignacio recoge textos muy elaborados, pensados y matizados. Una vez vencido el pudor de que otros lean lo que has escrito, Cantero puso manos a la obra y decidió lanzar al viento pensamientos y vivencias, sueños y realidades transformadas en versos y plagadas de silencios, de preguntas sin respuesta, de pausas y meditaciones.
«El libro está compuesto a base de poemas que llevaban escritos mucho tiempo, no ha sido nada improvisado. Ha costado trabajo ir puliendo los poemas hasta dejarlos como yo quería que fueran, aunque siempre te queda la sensación de que falta algo, de que podías haberlo dicho de otra manera», dice el poeta-periodista.
 Paciencia infinita.
Toma notas, ideas sueltas, palabras que van surgiendo en el devenir de las horas y una vez sobre la mesa, Juan Ignacio esparce los pensamientos, los ordena y clasifica. Descarta unos, guarda otros y cierra la carpeta de los secretos. Mañana buscará más palabras.
 «Escribir requiere tiempo y mucha dedicación. No todo vale para ser publicado, y en mi caso los poemas están muy meditados. He seleccionado mucho, he ido puliendo poco a poco hasta quedarme con la esencia de lo que quería decir, lo que necesitaba decir y descartar todo lo demás, convencido de lo que hacía, pero a la vez insatisfecho porque siempre podías haber añadido algo».
 Volver a empezar.
El gran poeta Gabriel Celaya (admirado por Juan Ignacio), decía en uno de sus poemas: «No es una poesía gota a gota pensada, no es un bello producto, no es un fruto perfecto...». Juan Ignacio, en sus poemas, contradice en cierta medida los pensamientos de Celaya y pretende que sus poemas sí sean un producto perfecto, gota a gota destilados hasta lograr desprenderse de lo superfluo y dejar al aire la palabra desnuda, la poesía pura.
Silencios, con hache intercalada es el título de la primera entrega poética de Cantero, quien confiesa que el título responde a la perfección al contenido del libro.
«Los silencios son, a veces, más elocuentes que las palabras. En un beso no hay palabras, ni en un abrazo. Para amar no es necesario decir nada. Basta simplemente con darlo todo», asegura el poeta-periodista.
Silencios y gritos ahogados en un texto integrado por tres partes bien diferenciadas: la primera, el amor puro; la segunda, las dudas en la relación y la tercera la ruptura. Tres estados marcados por los silencios y las miradas, las ganas de contar y la imposibilidad de decir.
Con este primer trabajo, Cantero se adentra de lleno en el mundo de la poesía y sigue adelante en el camino de la lírica, sin olvidar que la actualidad manda y que la poesía se elabora a base de paciencia y sentimiento.
 Admira a Lorca, Salinas y a otros grandes de la Generación del 27 que marcaron un antes y un después en la literatura del siglo XX.
Juan Ignacio Cantero, periodista-poeta. Palabras medidas y largos silencios en su primera entrega.