A CONTRAPELO

Benjamín López

Periodista


Juana Rivas

La Audiencia Provincial de Granada ha ratificado la condena a cinco años de prisión a Juana Rivas por un delito de sustracción de menores. No intentará recurrir al Supremo porque, como dice su abogado, tiene muy escasas posibilidades de prosperar. Así que pedirá el indulto y Pedro Sánchez, podemos apostar, se lo dará sin pestañear porque quiere hacerlo, porque puede y, sobre todo, por razones sectarias y propagandísticas, que es por lo que este Gobierno hace casi todo.
Rivas es víctima de sí misma, no hay duda, pero también de los que la asesoraron durante su huída con los niños y de los políticos que la jalearon. Todos ellos prefirieron ignorar la ley y crearle falsas expectativas en base a un relato ficticio de supuesto maltrato del marido. La ideología de género, pensaron, está por encima de cualquier juez y cualquier ley. Es lógico creer eso cuando se escucha a la vicepresidenta más inepta de la democracia decir esa barbaridad de que las mujeres tienen que ser creídas sí o sí. La realidad es que no, como es lógico, si queremos seguir viviendo en un sistema legal que garantice los derechos de todos, empezando por la presunción de inocencia. 
La portavoz parlamentaria de Igualdad del PSOE, Ángeles Álvarez, ha dicho que la sentencia de la Audiencia de Granada es «inquietante». Lo que nos debería inquietar es que haya políticos como esta señora, como la vicepresidenta Calvo y como tantos otros que cuestionen las sentencias judiciales por puro sectarismo, por fanatismo ideológico. 
Ni Juana Rivas ni todos sus defensores hacen el más mínimo favor a las mujeres. Todo lo contrario. La igualdad que dicen defender empieza por hacer justicia y respetar la ley, no por saltársela. Lo malo es que la que va a ir a la cárcel es ella. 
Todos sus asesores, todos los políticos que la empujaron a desobedecer a los jueces porque «hay que creer a las mujeres», seguirían tan campantes con sus vidas proclamando esas mismas soflamas irresponsables y disparatadas que han acabado con Juana Rivas entre rejas y, lo que es peor, con dos niños sin madre. Inquietante.