COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Pago en transferencias

Los acuerdos políticos se juegan siempre a varias bandas en los que tan importantes son las explicaciones como los silencios, las menciones expresas como las tácitas. Si todos los grupos políticos hubieran llegad oa la votación de los decretos ‘electorales y abertzales’ del Gobierno en la Diputación Permanente con las posiciones bien aclaradas no habría habido lugar a la transferencia prevista de cuatro nuevas competencias a la Comunidad Autónoma Vasca. Si la aprobación de algunos de esos seis decretos de los ‘viernes sociales’ del Ejecutivo ha dependido del voto del PNV ha sido porque Ciudadanos con su actitud ambigua lo ha hecho posible.
El apoyo del PNV al Gobierno se saldará con la transferencia de 77 kilómetros de la autopista vascoaragonesa AP-68, de actuaciones relacionadas con jubilaciones afectadas por ERE, la ejecución de la legislación sobre productos farmacéuticos, y el seguro escolar. De las cuatro, la más relevante es la primera por cuanto dejará toda la red de carreteras bajo control autonómico- Todas ellas forman parte de la negociación emprendida con la llegada de Sánchez a La Moncloa, para dar cumplimiento al Estatuto de Guernica del que faltan por transferir, cuarenta años después de su aprobación, 33 competencias. 
La decisión de Ciudadanos de votar a favor de los decretos del Gobierno deja en nada la valoración realizada por el líder del PP; Pablo Casado, de que se trata de unos decretos ‘abertzales’ por el hecho de haber sido apoyados también por EH Bildu y el resto de partidos independentistas. 
La preparación contra un Brexit duro, la ampliación de los permisos de paternidad, las ayudas al alquiler no pueden despacharse con una crítica somera por haber sido apoyadas por EH Bildu, que quiere aparecer ahora, y sobre todo en un futuro, como un socio necesario. 
Pese a que las transferencias acordadas con el Gobierno vasco son de tono menor, el presidente popular considera que ya no hay más capacidad para transferir competencias y mucho menos a las comunidades autónomas desleales y que,por el contrario, es preciso reforzar las competencias nacionales, recentralizar. La mejor forma de hacerlo sería mediante una reforma constitucional que fijara las de cada una de las tres Administraciones. Pero no está por la labor.