EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


Mitos y realidades de la independencia

23/02/2021

El nacionalismo de la identidad encubre el de los intereses porque para sus promotores  la verdadera patria es la bolsa y es tradición que los ladrones de alta gama se envuelvan en la bandera. Para ello se fabrica un ideario que Libération califica como «obtuso, racista y excluyente»  que es claramente paranoico y tras décadas de adoctrinamiento en falsos mitos y agravios y cultivo de xenofobia, se consolida un régimen coactivo de ideas y actuaciones que con un victimismo rentable acusa de autoritario a un poder central. Seducen a través del sentimiento, por encima de la razón y al margen de los datos, como si la independencia fuera gratuita y benéfica. En realidad está costando una merma notable del estado de bienestar (perder población y fuentes productivas), y sólo tiene utilidad como señuelo electoral.
Hablo de Cataluña, donde los independentistas han logrado un porcentaje suficiente para seguir gobernando, pero inútil para conseguir la independencia, pues el 51% a su favor de un 53,5% de votantes no son más que la cuarta parte de la población. No les diremos ‘Adéu’.
Illa ha logrado los votos pero no el gobierno y los nacionalistas pretenden obtener dos bazas inmediatas que son la amnistía y el referéndum, confiando en la debilidad del Gobierno central en un diálogo que va a probar si el socialismo es realmente constitucionalista. Pero ya sabemos que los principios de la coalición de la Moncloa son cosas de pura oportunidad.
Los nacionalismos dan primacía a esa distinción y se alían con el fascismo o el comunismo a conveniencia. ERC tiene hoy posibilidad tanto de gobernar por un lado con JxCat o por el otro con el PSC y ECP, siendo ésta la más rentable. Están muy crecidos y ya no quieren más concesiones, sino conquistar el poder soberano aún a costa de enfrentarse con el Estado.
¿Cómo ha afectado a los partidos políticos la irrupción de VOX? Por una parte ha influido en el fracaso del PP, que a su vez ha fortalecido al PSOE en la medida que pierde fuerza una oposición ya de por sí disgregada. Pero hay otros efectos laterales que molestan a las izquierdas que, habiendo apartado a VOX como fascista, este partido haya aparecido en el parlamento mediante un proceso democrático y con una cantera social en barrios obreros.
Son falsedades del nacionalismo considerar sus opiniones como de la totalidad del pueblo, situar el enfrentamiento social entre Cataluña y España, cuando lo es entra los propios catalanes, y tachar de centralista lo que es unitario (como hace ya un siglo aclaró Unamuno).
La pedagoga e hispanista sueca Inger Enkvist, máxima autoridad en sistemas educativos, afirma: «Dotar a las autonomías de competencias educativas ha resultado muy caro y muy negativo para España» por lo que harían falta un par de generaciones de reeducación.
No vamos a tomar en serio el consejo de Azaña «es una ley de la Historia de España bombardear Barcelona cada 50 años», pero necesitamos un gobierno sabio, honesto y firme que emplace la artillería contra el adoctrinamiento en la enseñanza y los medios de comunicación y esa ley increíble y de pedigrí fascista por la que se castiga hablar en español en ese territorio.