TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Lo del Mirandés

13/02/2020

Dos personas con similares capacidades frente al mismo cometido, pero una diferencia sustancial: una de ellas lo hace por obligación, la otra por diversión. Tal vez haya más posibilidades de que el primero la termine, pero sin duda aún más de que el segundo la disfrute, y si hay diversión en el proceso, si la presión por concluirlo es mínima, es posible que el resultado final sea infinitamente más bonito en el segundo caso.

Dos equipos ante la misma ronda copera, pero una diferencia sustancial: uno es de Primera División y se obliga a pasar, el otro de Segunda y admite que todo lo que consiga es un regalo. Desde luego, hay más posibilidades de que el Celta, el Sevilla o el Villarreal pasen de eliminatoria, pero sin duda aún más de que el Mirandés disfrute en Anduva, y si hay diversión y distensión en el campo y en las gradas, si la presión la tiene el otro, es posible que el resultado final sea hermoso e inesperado: dos se llevó el Celta, tres el Sevilla, cuatro el Villarreal.

Y aquí están las semifinales.

A esta copa revolucionaria aún le falta un brochazo más para ser ese torneo que miles y miles de aficionados llevamos reclamando tanto tiempo, el sorteo puro desde primera ronda y las semifinales también a partido único, pero ha sido un primer paso increíble hacia un espacio donde los modestos sueñen con levantar un título. La Liga para quien pueda (permitirse un ritmo alto durante nueve meses gracias a un fondo de armario largo y capacitado) y la Copa para quien quiera (tomársela en serio y pelear de tú a tú con pequeños rebeldes). Es el turno del Mirandés: a falta de los grandes, con los que se identifica la masa en mayor o menor medida, el equipo de todo un país en lo que queda de torneo. 



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