«En las residencias estamos intentando mantener la calma»

Luis J Gomez
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El presidente de Acescam explica que en estos centros están teniendo «tantísimo cuidado» porque saben que «si puede llegar la infección es de los que venimos de fuera»

«En las residencias estamos intentando mantener la calma» - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Detrás de las puertas de las residencias viven nuestros mayores, el mayor colectivo de riesgo en esta crisis sanitaria. Solo pueden cruzar el umbral los trabajadores, que lo hacen con una precaución máxima. «Estamos en un momento muy delicado, la prevención que estamos teniendo es muy grande», explica a La Tribuna José Manuel Llario, presidente de Acescam, la Asociación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores, que agrupa a 84 centros repartidos por toda la región. «Dentro no va llegar la infección, si puede llegar es de loa que venimos de fuera», explica para subrayar que están siendo exquisitos en las medidas de prevención del contagio. «Por eso tenemos tantísimo cuidado», apostilla.
Aunque aclara que hay una situación de mayor normalidad en comparación con otras zonas del país con más contagios, incide en que los trabajadores de estas residencias están muy concienciados de la importancia de evitar ser contagiados y evitar contagiar. «Están acotando todos su vida social, su comunicación, salen lo imprescindible», cuenta, «todos somos conscientes de que no estamos 24 horas encerrados y si alguno pillamos el virus, somos los que lo podemos transmitir».
A las 20:00 mucha gente sale a la ventana a aplaudir a los profesionales que están afrontando esta crisis sanitaria. Llario también quiere aprovechar La Tribuna para aplaudir a los trabajadores de las residencias y su disponibilidad en estos días. «Chapó por ellos», señala, «tengo casos de personas que me han dicho llámame cuando quieras o mis hijos son mayores, mi marido o mi mujer no tienen dificultades y si me tengo que quedar a vivir en el centro, me quedo».
Pero además del trabajo y de las medidas de prevención, también hay que mimar el clima de la residencia y el estado anímico de los residentes. En su caso Llario expone que «estamos intentando guardar la normalidad y que las mascarillas no las llevemos puestas todo el tiempo». Cuenta que a los residentes se les ha explicado claramente lo que ocurre y la gravedad de la situación, pero «intentamos mantener la calma», pues recuerda que se suma que ya no pueden salir, que no reciben visitas y que se han suspendido todas las actividades de grupo. «El pánico son de las cosas peores que pueden ocurrir en este momento», resalta, «para que las medidas puedan ser eficaces la tranquilidad es clave».
«en la vida han enfrentado muchísimas situaciones». Sonia Marchante es la directora de la residencia El Greco, en el barrio toledano de Azucaica, y cuando comenzaba esta semana comentó a La Tribuna que sus residentes estaban bien. «Son personas muy mayores, que se han enfrentado en la vida a muchísimas situaciones, tienen muchísima experiencia», contó. Asegura que sus residentes han entendido la restricción, «que tienen que vivir exactamente igual, pero sin salir a la plaza o a dar el paseo».
En cuanto al personal, reconoce que hay «un poquito de miedo», pero que no «se trata de un miedo aterrador, no hay psicosis». Asegura que están muy preparados y que conocen muy bien a los residentes con los que trabajan. «Están al pie del cañón y siguen trabajando con motivación», subraya. Apunta que en estos momentos cuentan con plantilla suficiente para mantener funcionando el centro. Añade que es fundamental también saber que están atendidos desde el exterior con instrucciones del sistema público.

 

Videollamadas para estar en contacto con los familiares
Las visitas a las residencias están prohibidas para prevenir contagios. Sonia Marchante cuenta que esa cuestión «afectiva familiar» la están «compensando con llamadas y videollamadas». José Manuel Llario corrobora que es una buena solución. «Estamos facilitando la línea del teléfono para que hablen con normalidad con los familiares», explica. Señala que  esas llamadas se están duplicando porque los que hacían visitas ahora se ponen contacto por el teléfono. En su centro dice que están haciendo un protocolo para también tener videollamadas y que puedan ver a sus familiares.

 

Pendientes de que el material se lo garantice la Administración

La preocupación por la falta de material (guantes, mascarillas, batas o desinfectantes) también está latente en las residencias. Sonia Marchante, la directora de El Greco, en Toledo contaba que tenían material suficiente para funcionar. «Tenemos existencias, porque de alguna manera solicitamos viendo lo que pudiera ocurrir y trabajamos con ese material por otro tipo de enfermedades», expone. Además añade que desde la Administración les han asegurado que iban a garantizar su suministro en estos días, una vez que Sanidad ha requisado el material disponible.
José Manuel Llario, presidente de Acescam, también está expectante a esa coordinación de suministros por parte de la Administración. Cuenta que es clave, pues reconoce que en los primeros días «estamos todos saliendo al quite como podemos». Cuenta que en su caso «mascarillas tenemos algunas y guantes suficientes porque se utilizaban para trabajo rutinario», pero señala que el problema es que ahora se usa mucho más.
Cree que quizá han podido tener problemas justo los centros que esperaban pedidos estos días. Y cree que también está siendo clave la labor que tienen que hacer de «dosificar». Aclara que en suministro de alimentos no hay problemas.