EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


El día de la marmota

No me digan que no tienen la sensación de vivir ya en el día de la marmota, como en la película ‘Atrapado en el tiempo’, protagonizada por Bill Murray. Atrapados como estamos en un bucle reiterado de tiempo, espacio y actividades, en ociosa programación de secuencias que se ejecutan repetidas veces. Puede que gracias al coronavirus tengamos también nuestra oportunidad de reflexión trascendental sobre nuestras vidas y nuestra existencia, como en la película, donde Bill Murray repite una y otra vez el mismo día y después de caer en el hedonismo y suicidarse en numerosas ocasiones, comienza a reexaminar su vida y sus prioridades.
Nos levantamos sin que suene el despertador porque nuestro organismo ya está acostumbrado. Ducha, café, tostadas. Atendemos los doscientos mil avisos de WhatsApp pendientes, memes por lo general, la mayoría con cierta gracia alusiva al bicho que nos invade.
De todos ellos encuentro un vídeo que define la obsesión inicial de propuestas que nos llegaron al principio sobre una amplísima programación cultural, deportiva y social. Visitas virtuales a museos, lista de libros gratuitos, obras de teatro, películas, tablas de gimnasia y demás actividades lúdicas para pasar el tiempo, provenientes, en la mayoría de los casos, de personas que ni visitan museos, ni van al teatro, ni leen libros, ni hacen deporte.     
Con ironía desbordante sobre una agenda apabullante que tenía que cumplir, el personaje del video venía a decir algo así: «Estoy tomándome rápidamente el café porque dentro de nada empiezo una visita virtual muy interesante en el Museo del Prado, después tengo una clase de yoga, que hay un vecino aquí en el barrio que las imparte desde su terraza, luego tengo que poner un rato la televisión por si el Gobierno tiene algo que comunicar. Por la tarde voy a ver dos obritas de teatro que han colgado en ‘streaming’. Tengo un aplauso en la azotea por los sanitarios a las 20:00, a las 21:00 tengo que cantar ‘Sobreviviré’ de Mónica Naranjo, y voy ‘pillao’, porque a las 21:30 cantamos por el patio de vecinos el ‘Resistiré’ del ‘Dúo dinámico’.
Y sigue, «mira, yo después del confinamiento voy a tener que coger una baja, yo creía que me iba a aburrir y lo que estoy es sobre explotado. Sobre todo, por uno de mis vecinos, que cada dos por tres me llama por el patio pidiéndome algo de charla, y yo no tengo nada que contarte. Hay personas que hace más de veinte años que no las veo y me están haciendo llamadas por Skype por aquello de la unión. El otro día me salió uno que no conocía, pero él dice que hizo la EGB conmigo.
A ver si me dejan tranquilo, que hasta en Netflix me están echando de menos. Que me dejen en paz, que antes que el Coronavirus lo que me matará será el stress».



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