CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


Soluciones Iceta

"¡Soluciones! Ahora, Iceta president" fue el salmo del líder del PSC en las elecciones catalanas de 2017. La cosecha fue exigua si la comparamos con las recientes generales. Solo en Barcelona los socialistas han obtenido cien mil votos más que en toda Cataluña hace dos años. Premio: nominación de Miquel Iceta para presidir el Senado, la Cámara con facultades para autorizar o denegar la aplicación del artículo 155 en una Comunidad que incumple sus obligaciones o actúa en contra de los intereses generales. 
Solo el filibusterismo de ERC (concesiones a cambio de votos) o el insidioso discurso de Ciudadanos (ve a Iceta como partidario de indultar a los dirigentes separatistas si son condenados) pueden entorpecer el nombramiento de Iceta como senador autonómico (sustituirá a José Montilla). Es paso previo a la postulación a presidir una Cámara de amplia mayoría socialista. 
Digo entorpecer y no impedir. Antes o después, saldrá adelante la operación ideada por Sánchez: soluciones Iceta para cerrar heridas en Cataluña. Es indefendible que ERC y Cs se opongan a la sustitución de un socialista por otro en el cupo de senadores catalanes por designación territorial. 
Nadie entendería que en la votación del día 15 en el Parlament el abanderado del posibilismo (Junqueras), con el que logró batir en las urnas al separatismo estridente y declamatorio (Puigdemont), no tomara la mano del diálogo que ofrece Sánchez para replantear la cuestión catalana. Y en el caso de Cs sería un contradiós que rechazase el catalanismo dentro de la ley. Eso es lo que representa Iceta por mandato de un Gobierno central comprometido con las exigencias de la Constitución como límite del acercamiento al independentismo. 
Rivera y Arrimadas se arriesgan en este punto a perder su crédito si siguen manteniendo, contra toda evidencia, que Sánchez está dispuesto a rendirse a "los que quieren romper España" en pago a su continuidad en el poder. Hasta los leones de las Cortes saben que fue precisamente la resistencia de Sánchez a pasar por el aro del independentismo lo que impidió la aprobación de los PGE y precipitó la convocatoria de elecciones generales. 
Unas elecciones en las que, por cierto, las apelaciones al diálogo frente a la crispación provocaron los dos grandes vuelcos: PSOE sobre PP y ERC sobre neoconvergentes de Puigdemont y Torra. De ahí la fuerza simbólica de Iceta como futuro presidente de la cámara territorial por excelencia. Es una ratificación de la salida dialogada para el conflicto de Cataluña. Se materializará, pero no antes de que haya sentencia del procés sobre la mesa. Y no antes de unas nuevas elecciones autonómicas. 
Hasta entonces, va de tanteos. El primero es la propuesta de Iceta como presidente del Senado. 


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