PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


El ‘paraca’ cazador

El expresidente de la Real Federación Española de Caza, Ángel López Maraver, se nos presenta en Guadalajara por Vox. Ya tenemos un paraca más. Era costumbre de los «viejos» partidos y se ha convertido en hábito de los supuestos «nuevos». Ahí tenemos a Girauta (Cs) por Toledo en papel además de gran muñidor a escala regional tras haber perdido ciertos pulsos y privanzas nacionales.
Nada nuevo, por las Alcarrias llevan aterrizando desde el primer día, aquel 15-J del 1977. Entonces con las siglas de la Falange vino a por escaño su máximo jefe y se volvió con lo puesto. Otros lo amarraron mejor. Leopoldo Torres Borsault (PSOE) y el sobrinísimo Luis Fraga(PP), el alpinista e intérprete de Bárcenas por las montañas suizas, se convirtieron a aterrizados crónicos. Pero hubo y siguen cayendo del cielo muchos más como Rafael Catalá, en Cuenca, que ahora después de legislaturas varias, deja ya vacante el sitio.
López Maraver, aunque bastante neófito en estas lides, ya va en busca de segunda oportunidad. Ya lo intentó hace muy poco, pegándose una costalada importante en las Europeas donde lo pusieron de número cinco, que daban como seguro, pero que ni se acercó, sacaron tres, pues es norma en los «voceros» que el ruido sea mucho mayor que las nueces.
Aquella decisión del entonces presidente de la RFEC, tomada por sorpresa, a espaldas de la federación y pretendiendo, de inicio, mantenerse al tiempo en el cargo, provocó una auténtica convulsión en la organización y la práctica totalidad de sus dirigentes le obligó de inmediato a cesar. Ahora ya trasmutado en político profesional en plantilla lo vuelven a relanzar. Parece que esta vez no lo acompaña en la aventura su mujer, quien fue candidata también en las anteriores generales por León. Y que tampoco logró el ansiado escaño. En ambos lugares lo que sí consiguieron fue erosionar decisivamente el voto del PP y particularmente en el senado donde lograron la «hazaña» de otorgarle la mayoría absoluta al PSOE.
El caso Maraver fue particularmente doloroso, y no estoy refiriéndome a él, que también, sino por el daño que se hizo con ello a la Federación de Caza , tanto por las formas como por el hecho en sí, aunque el roto fue felizmente conjurado por algunos de sus líderes, sobre todo por el prestigioso presidente andaluz, José María Mancheno. Él, como muchos cazadores, otros por supuesto no, comprendieron que pretender asimilarla como actividad y en imagen con un partido político con ribetes extremos era el peor tiro que se podía pegar. Y no precisamente en el pie.
Escribí entonces en la revista líder del sector, Federcaza, antes incluso de que se produjera el fiasco en las urnas, y reitero aquí aquellas reflexiones de plena vigencia hoy. Escribía desde el respeto que su opción merece y hasta desde una cierta simpatía personal que tenía hacia Ángel López Maraver, pero también desde la claridad y sinceridad necesarias que su incorporación a las listas de Vox al Parlamento Europeo me merecía y que no me parecía en absoluto positiva para el mundo de la caza.
Lo primero a dejar claro es, entonces y ahora, que Ángel López Maraver no representa a los cazadores. Él abjuró de ello y cambió aquella representación de todos los cazadores federados españoles, cerca de medio millón, para, apoyado en esa extinta condición y su influencia, aspirar y ahora reintentar el conseguir un acomodo político, social y económico de alto nivel. Ahora es un político, y al igual que todos los demás, sometido a la disciplina de su partido y los dictados de sus siglas. López Maraver a quien representa es a Vox y representará a quienes le voten. A nadie más.
Pero hay algo más a tener en cuenta y que desde el punto de vista de la caza no creo que en absoluto beneficie, ni entonces ni ahora al sector. El intento de patrimonializar por parte de un partido a todo un colectivo tan amplio como transversal resulta, a mi humilde parecer, altamente nocivo. Vincularse por completo a unas siglas es algo que no puede no sólo hacerse sino que ni siquiera debe parecer que se hace. Entre los cientos de miles de cazadores los hay de todo tipo, pelaje, condición y gobierno. Cierto que unos partidos han tenido mayor sensibilidad que otros y alguno nos ha obsequiado con traiciones e incluso con declarada enemistad e intentos de prohibirnos incluso. Pero si hay en España una actividad donde se produce la convivencia más amistosa entre gentes de las más variadas ideologías es en la caza, sobre todo cuando se va bajando al nivel de la gente de a pie, pero incluso entre los que montan a caballo.
Asimilar la caza con unas siglas sería a la postre un error garrafal para el sector. Significaría unir su suerte a ellas. La caza ha de estar libre de esas ataduras por su propia supervivencia. Sus dirigentes deben de actuar en representación de los intereses de los cazadores y hacerlo, presionando, pactando o hasta enfrentándose, con las administraciones políticas, pero, siempre, desde la independencia y no desde la connivencia y adscripción a una de las fuerzas partidistas en liza. Con un añadido que si no señaló, reviento. Es moneda común en Vox jalear sus excelencias y atribuirse heroicas defensas como si antes de ellos jamás nadie hubiera defendido ni peleado por el sector. Y eso es tan injusto como mentiroso.
En la caza ha habido muchas gentes que ha estado a las duras y pocas veces a las maduras, que ha batallado contra viento y marea. Aquí ha habido combates y hasta algunos ganados. Aquella inmensa manifestación de 2008 sí que llenó la Castellana con más de 300.000 personas y se llevó por delante a una ministra, la Narbona. O la que protagonizada por pescadores y cazadores que al final consiguió levantar aquella atrocidad de prohibir la pesca de la trucha arco iris y la caza del arrui.
Y ya puestos en clave local, en la propia Guadalajara aquella potentísima movilización de varios miles de personas. Estuvieron allí, donde como cazadores y pescadores tenían que estar fuera cual fuera su color. Y uno mismo soportó las iras oficiales y las admoniciones amenazantes por ponerme a su lado.
No estaba entonces Vox ni tiraron entonces desde el avión sobre la Concordia al paraca López Maraver. No vengan ciertos adanes a descubrir los mediterráneos y proclamarse únicos y exclusivos del cazador. Que a lo que vienen es a ver si logran ellos cazar escaño.