El otoño viene marcado por la gota fría tras un verano seco

Leo Cortijo
-

La temperatura media en Cuenca durante los meses de junio, julio y agosto fue de 24,1 grados, mientras que las precipitaciones dejaron 22,7 litros por metro cuadrado, un valor muy lejano de los 71,4 normales

El otoño viene marcado por la gota fría tras un verano seco

A las diez menos diez minutos de la mañana del pasado lunes arrancó, de forma oficial, el otoño. Por delante, 89 días y 20 horas, con un final de trayecto el 22 de diciembre que servirá para dar la bienvenida al invierno. Entramos de lleno en la estación en la que los colores cambian. Los cielos se tiñen de grises y las hojas de los árboles de ocres, amarillos y marrones. Además, la duración del día se acorta de forma cada vez más rápida. El sol sale por las mañanas más tarde que el día anterior y por la noche se pone antes. Una condición que se agudizará cuando el próximo 27 de octubre se dé carpetazo al horario de verano y haya que atrasar el reloj una hora.

En este sentido, la delegada territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Castilla-La Mancha, Paloma Castro, hizo balance de la estación que acabamos de despedir. Tras la observación y el análisis de los datos obtenidos entre el 21 de junio y el pasado día 22, la conclusión fundamental es el que verano fue «muy cálido y muy seco» en la provincia conquense.

En lo que se refiere a las temperaturas, han sido muy cálidas, con una media de 23,8 grados, en toda la región. Y por esa razón, éste fue el verano más cálido desde 1965. De los tres meses del estío, julio fue el más cálido, registrándose a finales del mes de junio una ola de calor, con temperaturas máximas muy altas, que supusieron efemérides extraordinarias para muchos puntos de la comunidad, como por ejemplo, los 39,2 grados registrados en Cuenca el día 29 de dicho mes. Así, la Aemet concluye que el verano de este año ha sido muy cálido en las cinco provincias castellano-manchegas, produciéndose en todas ellas anomalías por encima de la temperatura media normal.

Todas las capitales regionales registraron medias muy altas. Toledo fue la más calurosa con 26,7 grados de media; seguida de Ciudad Real con 26,6; 24,8 en Guadalajara; 24,4 en Albacete; y 24,1 en Cuenca.

En lo que se refiere a las precipitaciones, el verano fue, en su conjunto, seco, con una precipitación media de 64 litros por metro cuadrado para todo el país. En clave provincial el estío fue «muy seco», con un mes de junio «extremadamente seco», como preludio a un julio «seco» y a un agosto «normal». Según la Aemet, 71,4 litros por metro cuadrado es el valor normal para Cuenca y, sin embargo, se registraron 22,7. Exceptuando la primera quincena de septiembre, que estuvo muy condicionada por los efectos de la gota fría, la lluvia torrencial más importante del verano se dio en Motilla del Palancar, con 16,8 litros acumulados en 10 minutos el pasado 26 de agosto.

La nueva estación. Así ha sido el verano que hemos dejado atrás. Pero, ¿cómo será el otoño que acaba de comenzar? Según la Agencia Estatal de Meteorología, en líneas generales, la nueva estación tendrá temperaturas más altas de lo habitual y –es muy importante tenerlo en cuenta– nuevas DANA, o lo que es lo mismo, depresiones aisladas en niveles altos. Y es que, en principio, se dan los condicionantes perfectos, pues los próximos meses se prevén cálidos y las altas temperaturas en el Mediterráneo facilitan la ecuación de la gota fría. Lluvias que pueden ser fuertes y torrenciales como las últimas registradas en varios puntos de la provincia.