CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Hijo Predilecto

«La Leyenda Personal es todo aquello que siempre deseaste hacer en la vida», y sin dilación, sin más reflexión que el sentimiento de uno mismo, te das cuenta de que realmente es lo más grande que se puede conseguir, vivir tu vida, creer en ti mismo, sentir el afecto de los demás, corresponder con respeto, amamantar el espíritu y que nadie pueda hablar de necedades.
«En la vida el Amor es necesario aunque no ofrezca una retribución inmediata. El Amor solo consigue sobrevivir cuando existe la Esperanza por más remota que sea la posibilidad de conquistar a la persona amada o de conseguir el logro que bien mereces».
Las sociedades se han vuelto demasiado hipócritas. Los mecanismos de vida van y vienen según el sonido de la flauta que hace sonar el dinero, sin más, olvidando a menudo que los corazones necesitan el pálpito en función de sentimientos, porque los dineros son fundamentos banales que duran un tiempo y apenas dejan huella, mientras que el afecto transformado en amor queda para siempre y te hace alcanzar felicidad, algo que en definitiva marca tu vida y te despide en paz interior y exterior.
Hijo Predilecto es algo más que un título. En ese contexto, a veces poco valorado, se encierran unos deseos, unos objetivos, unos dilemas, una esperanza. Cuando alguien consigue ese reconocimiento sabe que su camino, difícil y tortuoso, ha sido delineado entre voluntades de aciertos en los que el corazón ha primado sobre todo. Cuando el tiempo ha dejado marcada una huella, a veces desdibujada, y la encuentras en el mismo lugar donde la dejaste, te das cuenta que tu humildad ha sido y debe de seguir siendo, prototipo de grandeza en esa pequeñez de tu existencia.
Creo que Salvador Galán, hombre de Mancha, de esa Tierra que ha regado buen vino en vena, «larguirucho» en estampa, canoso desde la madurez, ensimismado en su química, la de su formación y vida, amante del servicio a los demás, fiel a su compañera Pilar, la que hizo crecer en su corazón el espíritu de bondades y honestas composturas, la riojana que ha sabido mantener el espíritu del guerrero, se ha merecido con creces ese reconocimiento valdepeñero: ser Hijo Predilecto de un pueblo, de unas gentes, de una sociedad porque él como hombre, ha seguido el axioma de Canetti, «hacer las cosas por amor, nunca por obligación, luchar por los demás, sin sentir la necesidad de ser correspondido, ser leal a sí mismo porque así lo serás hacia los demás», y así uno es profeta en su tierra, algo que sucede muy pocas y contadas veces.
Yo creo que Valdepeñas, tierra de buena gente, sabe hacer justicia. Cumplir deseos no es más que cumplir justicia, y no tanto la que conlleva penitencias y penas -algo desvirtuada en estos tiempos de poesía mal recitada- sino esa que hace a los hombres más honestos cuando reafirmamos con hechos los valores que una persona puede encerrar en su misterio íntimo. ¿Por qué no lo hacemos más veces?, por qué no agradecemos en vida la labor de esas personas que, sin más razón que su actitud diaria, hacen valer los sentimientos como grandeza social para los demás. Hagámoslo y el mundo será más humano.
Gracias al consistorio valdepeñero por hacerlo posible, por hacer justicia en una persona sencilla, fiel a su trabajo y honesto en su devenir. Alcalde en tiempos, Director de la UNED casi una vida, profesor en el camino y sobre todo, «amigo de sus amigos». Salvador Galán recibió este sábado, en las Bodegas A7 -de esa calle del Buensuceso, nombre curioso-, ese título que define las tres «H», las que todos quisiéramos conseguir: honradez, honestidad y humildad, y por eso me alegro y mucho, porque su felicidad será la mía y porque su ejemplo me servirá para caminar. ¡Enhorabuena amigo, bien merecido sin duda!