COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Cautela, muchísima cautela

Cuando se suceden las malas noticias sobre el número de fallecidos, el de contagiados, el del número de ingresados en las unidades de cuidados intensivos, cualquier buena noticia es un motivo de satisfacción, de ánimo e insuflan nueva moral para seguir con el cumplimiento de las medidas restrictivas de movimientos que se extenderán hasta después de la Semana Santa.

A pesar de la tragedia que supone las cifras dadas a conocer diariamente se atisba una ligera esperanza, el ritmo de crecimiento de los infectados y de los fallecidos, a pesar de que aún se encuentran en cifras que cada día aumentan a una velocidad inusitada, siguen un ritmo decreciente, muy leve todavía, sin perder de vista que no se ha llegado al pico de los infectados, pero es una ligera luz que se vislumbra al final del túnel.

No ha llegado sin embargo el momento de cantar albricias, sino todo lo contrario. Las mismas autoridades sanitarias, que apuntan un ligerísimo grado de optimismo, son las mismas que reclaman el máximo esfuerzo en el mantenimiento de la disciplina social que es la que ha permitido que descienda, en tanto por ciento el número de personas contagiadas. Tanto el ministro de Sanidad. Salvador Illa, como el director de la coordinación de emergencias sanitaria, Fernando Simón, han rodeado las noticias esperanzadoras de un llamamiento a la cautela, de muchísima cautela porque las circunstancias que hacen variar los datos son muchas y muy variadas. Y sobre todo, porque el convencimiento científico es que no se ha alcanzado el máximo número de infectados y de fallecidos. y aún cuando se alcance será preciso mantener las imposiciones del estado de alarma

Tras días de anuncios sobre la llegada de los test rápidos para la detección de infectados, de las quejas sobre la falta de equipos de protección para los servidores públicos que necesitan más seguridad en el desempeño de sus funciones, y la adquisición de respiradores, ya, por fin, han comenzado a repartirse por las comunidades autónomas, y en ningún momento se han requisado o obstruido su reparto por el Ministerio de Sanidad, que es el encargado de coordinar el reparto del material.

A veces da la impresión que algunas de las iniciativas o de las críticas que recibe el gobierno tienen un sesgo político, como la insistencia en la necesidad del cierre de todas las actividades económicas no imprescindibles, cuando a pesar de la irresponsabilidad de muchos conciudadanos como demuestran las sanciones económicas impuestas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, se da un cumplimiento solidario de las medidas de confinamiento. Las peticiones de confinamiento total realizadas por los gobiernos de Cataluña y Murcia han sido respondidas con autoridad por parte de Salvador Illa, cuyas comparecencias se desarrollan a medio camino entre la empatía, la solvencia de sus explicaciones y la firmeza con las exigencias  del confinamiento, porque considera que es más eficaz garantizar el cumplimiento de unas medidas eficaces que imponer otras que no se puedan ejecutar.

Se impone la cautela, lo peor está por llegar. Esta semana es clave en la evolución de la epidemia dentro de nuestro país y la respuesta ciudadana es el mejor instrumento para tratar de frenar el coronavirus.

 



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