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La sangría demográfica en la provincia no cesa

V.M.
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La evolución del Padrón a lo largo de la última década revela que desde el año 2011 Cuenca perdió un 10,7% de su población, lo que se traduce en 23.000 habitantes menos

Imagen de varios ciudadanos que pasean por una céntrica calle de la capital. - Foto: Reyes Martínez

La Estadística del Padrón Definitivo de población a fecha 1 de enero de 2021, publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística, viene a confirmar los datos provisionales ya publicados por La Tribuna de Cuenca y arroja una pérdida de 623 habitantes en la provincia respecto a la misma fecha de 2020, lo que se traduce en un descenso poblacional del 0,32 por ciento, una senda a la baja confirmada con creces a lo largo de la última década. 

El Padrón Continuo registraba 195.516 vecinos censados en la provincia conquense al inicio del anterior ejercicio, de los que 98.118 eran varones y 97.398 mujeres, pero esa preocupante sangría demográfica se constata con mucha mayor claridad si repasamos la evolución del Padrón a lo largo de la última década, ya que la población de la provincia en el año 2011 ascendía a 219.138 personas -tras un continuo crecimiento experimentado desde el cambio del milenio, no en vano en 2001 se contabilizaban 201.526 vecinos-, lo que supone una pérdida del 10,78 por ciento de habitantes.

Desde ese 2011 la senda a la baja no ha cesado, siendo especialmente acusada en lo años 2012 y 2013, cuando llegaron a producirse descensos anuales de 6.137 y 4.450 habitantes, respectivamente, lo que llevó a ver reducido el número de empadronados a menos de 200.000 ciudadanos en 2017 (concretamente 198.718).

Los fallecimientos registrados como consecuencia de la pandemia del Covid-19 agravan mucho más  la despoblación endémica que sufre esta tierra, ya que de las 3.177 muertes contabilizadas en el año 2020, casi el 15% se identificaron con seguridad como provocadas por el virus Sars-CoV-2, más otro tanto por ciento similar estimado como causa probable de defunción.

El fenómeno de despoblamiento también es extensible a la capital conquense, ya que según el Nomenclátor del Padrón Continuo por Unidad Poblacional a 1 de enero de 2021 había 53.988 ciudadanos empadronados (en este caso los varones sumen un número menor que las mujeres, 25.588 por 28.400), 633 menos que el año 2020, lo que supone una pérdida del 1,16% de su población, una caída constante desde 2018.

Los datos por tramos de edad también reflejan a las claras la envejecida pirámide de población conquense, ya que si apenas el 27,6% de los habitantes tenían menos de 30 años, el 37,5% se situaba en el abanico entre los 40 y los 65 años, siendo además el más numeroso el tramo comprendido entre los 55 y 59 años, con más de 15.600 vecinos.

El ligero aumento de la inmigración, aunque lejos de las cifras de 2011 o 2012, mitigan un poco esa pérdida constante, ya que a lo largo de 2020 se registraron cerca de 200 extranjeros más en los padrones de distintos municipios de la provincia, sumando en total 22.327, una cifra que representa el 11,41 por ciento de la población conquense, mientras que paralelamente 819 ciudadanos españoles se dieron de baja.

Diversa procedencia. En lo que se refiere a la procedencia de esos residentes extranjeros, cerca de la mitad de los mismos provienen de los distintos países que integran la Unión Europea, concretamente  10.749 ciudadanos, mientras que otros 1.139 son de otros países europeos no comunitarios, 4.400  proceden de distintos países de Iberoamérica y cerca de 5.000 de naciones africanas, destacando sobradamente Marruecos, con más de 4.000 empadronados.