LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


¡Oh pecador de la pradera!

A don Plácido Domingo lo han condenado sin juicio. Es cierto que cuando tienes determinado poder, la línea divisoria entre proponer un revolcón por las buenas o condicionándolo a salir en la foto, es tan fina, que siempre ha habido abusadores. Lo que pasa es que han pasado tantos años y nadie ha declarado con la mano en la biblia que dice la verdad, que el beneficio de la duda debe ser siempre para el reo. Presunción de inocencia diría yo, y más cuando nadie denuncia haber sido  víctima de un abuso hasta cuando han pasado 20 años. Los caminos del Señor son inescrutables, y no sabemos qué se persigue cuando después de tanto tiempo salen a relucir tantos trapos sucios.
Unos usan su cara bonita para ligar, como Alain Delon, otros sus yates y sus cuentas corrientes como Onassis, muchos de ellos su cargo político, y si no que se lo digan a la Lewinsky, cuyas intenciones no estaban tan claras, y si no que se lo digan a su madre, que guardó el jersey con los potenciales ingenieros y presidentes desecados en un manchurrón en su pecho. ¡Qué asco de tía! ¿Y qué me dicen de la maniobra de ‘hacer un hijo a los Boris Becker’? El que no sepa cómo ocurrió le bastará pinchar en wikipedia y lo sabrá. Las técnicas de inseminación son infinitas. Pero en fin, a lo que íbamos, el que o la que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Solo bastará ver las películas de Alfredo Landa persiguiendo a las suecas en Benidorm para ponerse a los pies de los caballos.
Como dice Sabina: hay muchas que tienen la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta, y en muchas ocasiones nadie sabe si un vestido sexy es una invitación o una trampa. Por eso, la nueva ley de que el sí es sí y no decir nada es no, va a ser la solución a todos los casos. Desde ahora en adelante deben dejarse de un lado las insinuaciones para ir al grano directamente, señorita ¿quiere usted hacer el amor conmigo? Y la prueba no está en el cielo, ni en los testigos, que normalmente no los hay y con el paso del tiempo si los hubo no recuerden, sino en nuestro teléfono móvil.
Acaban de aparecer varias aplicaciones donde se pide un sí rabioso y fuera de toda duda, y por muy grotesco que parezca, en el fondo es lo que hay que hacer: preguntar y grabar la respuesta en caso de que sea positiva, porque si es negativa es mejor no enseñársela a nadie. Y habrá que habilitar sistemas para cuando la comunicación verbal no sea lo suficientemente explícita, y ahí está el vídeo.
Fuera bromas, en el fondo les está bien empleado a quienes ostentando un cargo donde puede repartir negocio, al final termine haciendo propuestas fuera de tono, pero no me puedo resistir a pensar que nuestro Plácido cantante sea inocente, a pesar de haberse hecho un lío de comunicaciones y desmentidos que desde luego, lejos de favorecerle le dan la razón a la parte contraria del tirón. Yo que él cambiaría a su agencia de comunicaciones.



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