«Me quedé en 'shock', no pude reaccionar»

Leo Cortijo
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«Me quedé en 'shock', no pude reaccionar»

La alumna A.H.T. ha negado en una desgarradora declaración que las relaciones sexuales que mantuvo con el que fuera su profesor de piano, J.M.M.T., fueran consentidas y, además, ha dicho que éstas se produjeron siendo ella menor de edad

La alumna A.H.T. ha negado en una desgarradora declaración que las relaciones sexuales que mantuvo con el que fuera su profesor de piano en el Conservatorio de Música, J.M.M.T., fueran consentidas y, además, ha dicho que éstas se produjeron siendo ella menor de edad, contradiciendo así lo que el acusado declaró este miércoles en la primera de las sesiones del juicio oral en el que se le juzga por varios delitos de abusos sexuales. La Fiscalía solicita para él 56 años de prisión.

A.H.T., que empezó a dar clases con el acusado con nueve años y terminó con 19, defendió en su intervención que las relaciones sexuales no solo no partieron de ella, sino que además no contaron con su consentimiento. Además, dijo que tuvieron lugar cuando no había cumplido todavía 17 años. La presunta víctima esgrimió que no fue capaz de decirle que no porque cuando se produjeron esos hechos se quedó en “shock” y que, por tanto, “no pude reaccionar e hice todo lo que me pidió”. Solo pensaba internamente, dijo, “que pase rápido, que pase rápido”. Por estos episodios reconoció sentir “asco y terror”, así como tenerle "miedo" al acusado "hasta hoy en día”.

No en vano, tras alguno de esos encuentros, A.H.T. manifestó irse a su casa “a vomitar”. La denunciante declaró sentir “asco conmigo misma” por cómo lo había permitido y por no saber pararlo a tiempo, dentro de un profundo sentimiento de “culpa y vergüenza”. Además, declaró que sentía “miedo” a que el profesor se lo contara a otras personas. Por esa razón, explicó que adoptó una postura de “me lo guardo para mí, aparento normalidad y me lo llevo a la tumba”. Es más, dijo, “me veía tan miserable que sentía que no merecía que nadie me quisiese”, y es que “estaba tan en la mierda que intentaba disminuir la importancia de lo que me pasaba con él”.

En este sentido, A.H.T. relató hasta tres supuestos abusos sexuales. Uno de ellos, en una de las clases del Conservatorio, cuando el profesor “cerró la puerta por dentro, apagó luces y bajó los estores” y entonces la penetró vaginalmente, según la denunciante. Al acabar, “se fue al baño, luego vino y continuamos con la clase”. En otra ocasión, en casa del tío de la presunta víctima, aprovechando que “no había nadie”, le dijo que echara la llave por dentro. Entonces, “se sentó en la banqueta del piano y me dijo que le practicara una felación”.

En cuanto al intercambio de mensajes y envío de fotografías, A.H.T. manifestó que siempre fue a petición del acusado. Y que, de esta forma, le envió una primera foto “sin ninguna connotación sexual”, en 2008, mientras ella veraneaba en Altea. A ésta él respondió: “Qué buena estás”. Tras negarle el envío de más fotografías suyas en un principio, le acabó enviando una en sujetador porque cuando no hacía lo que él quería, dijo, “había consecuencias”. A esa fotografía, J.M.M.T. le contestó con una foto de sus genitales, según la denunciante. Es más, “cuando fui a clase me dijo que se había masturbado con mi foto y sentí que me había metido en un lío”. En otra ocasión, en un curso de verano en San Clemente, le instó a grabarse un vídeo mientras ella se masturbaba. A.H.T. comentó que accedía “coaccionada” a ello porque desarrolló un “vínculo de dependencia” con el acusado.

Por otro lado, A.H.T. también puso de manifesto en su declaración las malas formas del profesor mientras daba clase, describiéndolo como “bruto, violento y muy bestia”. Y es que la “violencia” en clase “iba en aumento” conforme los alumnos crecían. Destacó una frase humillante en concreto: “Ve por la sombra porque las mierdas al sol se resecan”. A estos comportamientos añadía, según la presunta víctima,  comentarios de índole sexual. Por ejemplo, “me decía que el piano se merecía un respeto y que tenía que ir arreglada y femenina”. De hecho, en algunas ocasiones, antes de ir a clase, le llegó a decir por mensaje “la ropa que me tenía que poner”. “Ponte una falda más corta o algo con lo que se te vean los hombros”, comentó la denunciante al respecto.

A.H.T. declaró que todo terminó cuando inició una relación de noviazgo con otro chico: “Me aferré a él para poder decir no”. Declaró que se lo tuvo que contar tras un episodio muy traumático en el cine, cuando juntos veían una película en la que se mostró una escena explícita y fuerte sobre una violación. Ella tuvo un “ataque de ansiedad” y se marchó “corriendo y llorando” de la sala. Él jamás se lo contó a nadie mientras estuvieron juntos, pero cuando terminó la relación se lo contó a la madre de la presunta víctima.

A preguntas de la defensa, A.H.T. insistió en que no era mayor de edad cuando ocurrieron los supuestos abusos sexuales. En este sentido, hizo hincapié en que la primera relación se produjo cuando tenía 16 años, "porque coincidió cuando a mi padre le diagnosticaron cáncer". Es más, el día que cumplió los 17, el profesor lamentó que alcanzase esa edad, porque, según le hizo saber, "creía que eran 18". El letrado insistió y el juez que instruye el caso, Martínez Mediavilla, tuvo que recriminarle tanta insistencia. La denunciante comentó además que en la denuncia ante la Policía no declaró el supuesto abuso en casa de su tío “por no implicar la vivienda de un familiar”, así como que a las cenas que se produjeron entre más padres y alumnos con el profesor acusado iba para aparentar que "no pasaba nada" y para que "nadie se diera cuenta" de lo que había pasado.

Asimismo, reconoció que le envió un mensaje a J.M.M.T. diciéndole que no se preocupara, que le había dicho a sus padres que la relación con él había sido consentida y que no le iba a denunciar. Por ese mensaje, dijo, “me he culpado muchísimo”. También salió a colación una fotografía que el acusado dijo que le dio ella. En ésta se encontraba ella junto a otra chica y dos chicos en un jacuzzi, y estaba escrito de su puño y letra: “Josema, súbete si quieres tema”. Si bien reconoció que esa indicación la escribió ella, también hizo saber que era un “regalo que acordamos entre todos en forma de broma” y que no lo entregó ella sola sin que el resto lo supiera.

La madre y el exnovio. En esta segunda jornada del juicio también prestaron declaración la madre y el exnovio de esta alumna. La primera manifestó, entre lágrimas, que su hija "nunca" les contó los abusos a los que estaba siendo sometida durante esos años. De hecho, cuando llegaba llorando del Conservatorio y le proponían un cambio de profesor, "todavía lloraba más" y se negaba a ello. La madre de la presunta víctima fue muy explícita al decir que el acusado tejió una "tela de araña" en la que "estábamos todos metidos". Y es que, reconoció que sabían que algo pasaba, pero que no eran capaces de tomar cartas en el asunto. "Es difícil entenderlo", declaró, pero no hicieron algo por cambiarlo "por nuestros hijos". Sin embargo, la situación dio un giro cuando el exnovio de su hija se lo contó. "Todo lo que estaba camuflado en esa tela de araña salió, se me quitó la venda de los ojos", manifestó.

El papel de este chico en el caso, con el que A.H.T. mantuvo una relación sentimental durante cuatro años, resulta fundamental. Él, conocido como el argentino por su lugar de origen, se enteró de lo sucedido tras el traumático episodio en el cine en el que a la presunta víctima le dio un "ataque de pánico". Tras insistirle, ella se lo contó y él le dijo que se lo dijera a su familia y le aconsejó que no fuera a las clases. Sin embargo, "ella era incapaz de hacer algo al respecto”, apuntó. En este sentido, recalcó, “le dije que tenía que hacer algo porque no se puede vivir una vida con miedo".

Y es que, "desde que la conozco", destacó, "siempre tuvo problemas con el mundo del piano y con el profesor". El exnovio sabía además que el acusado le enviaba mensajes, aunque no los leía, y que A.H.T. "lloraba" y sentía “miedo” cuando tenía que ir a sus clases. Esta situación afectó al vínculo entre ambos, y llegó un momento en el que su relación estaba "muy tensa" y "no podía continuar" con la misma. Ese fue el detonante por el que el argentino le contó lo que pasó a la madre de A.H.T., tal y como ésta confirmó.