ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Hoy como ayer

En el diario La Tribuna del pasado domingo, 11 de agosto de 2019, se dedicaban varias páginas a contar la creación del Centro Universitario de Toledo. Hace cincuenta años, un 20 de octubre de 1969 se iniciaba el primer curso académico.  Se soñaba con resucitar la antigua Universidad de Toledo y definir el futuro de la ciudad. No se entendía otro proyecto de envergadura que no se relacionara con la Educación Superior y la Cultura. Nada más apropiado, por otro lado, a la Historia  de Toledo y al patrimonio artístico-cultural del que dispone. Mediante un Convenio, muy trabajado, con la Universidad Complutense se podrían estudiar los primeros cursos de los ciclos universitarios de entonces. La expectativa era que se fueran ampliando a los ciclos completos.

Pero también se propuso contribuir a crear una ambiente cultural que atendiera a todas las facetas del arte, de la ciencia y de la investigación. Fruto de ese objetivo se organizaron  ciclos de estudios y conferencias, algunos titánicos. Como el que se plasmó en el ciclo que se desarrolló entre los día 26 a 30 de abril de 1983. No por casualidad, un mes antes de las primeras elecciones democráticas de la recientemente creada Comunidad Autónoma de Castilla-la Mancha. Las conferencias se plantearon como una respuesta desde la inteligencia y la historia al desarrollo de la ciudad. Se titularon de manera programática «Toledo, ¿Ciudad viva? ¿Ciudad muerta?» Se anunciaba así el papel que debería desempeñar Toledo en la nueva organización territorial, con lo que ciencia, sociedad, economía  y política se juntaban en un proyecto colectivo. Nunca había existido en los últimos siglos un consenso cívico tan amplio.

No tardando mucho surgirían las desavenencias, las divisiones estimuladas desde el poder, la reasignación de roles de las ciudades en la  organización administrativa que empezaba a andar. Nunca más se ha dispuesto de un proyecto tan claro. Bastantes años más tarde el debate consiste en responder a las interrogantes que en aquel ciclo se formulaban. Hoy como ayer se continúa discutiendo sobre si Toledo, su centro histórico, es un conjunto vivo o muerto. Y de nuevo, como elementos estratégicos para la vida de la ciudad surgen la Cultura y la Educación. Solo que han transcurrido cincuenta años; que  otras ciudades han realizado lo que se tendría que haber hecho Toledo y que los peligros, ya anunciados en aquel ciclo, acechan con más virulencia a la ciudad y su entorno.