CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Maestra de títeres

"¿Has visto como brotan, se detienen y estallan en el aire las flores del hibisco?" -me hablaría el poeta Rafael Talavera- y yo, gustoso y emocionado, le diría," debe ser escritor o poeta, o pintor, el hibisco".

Y es que me sentí especialmente bien al escuchar y compartir con la escritora y periodista Carmen Posadas la presentación de su último libro "La maestra Títeres" en una ambiente donde el libro llenaba la atmósfera de aquel Salón de la Delegación de Cultura en la capital conquense, este pasado jueves. Más de doscientas mujeres de Talleres de Lectura, con algún hombre despistado, llenaban aquel salón, impávidas ante su amena disertación y, generosas de agradecimiento, hacia quién correspondía a su espíritu literario con un nuevo proyecto donde la historia y "el encanto de las vanidades" llenan sus páginas de lectura y sus momentos líricos. Habla de la vida, de aquella y de la de ahora.

Para mí, modesto amigo del libro, -al que cuido y leo, cuando puedo y al que también animo a dar forma a mis investigaciones históricas cuando escribo- acompañar, compartir o escuchar a Carmen Posadas es, fue y será siempre un privilegio del que me siento feliz por cuanto adereza mi espíritu de andariego viajero donde el libro, sus páginas y su entorno provocan desasosiego por alcanzar metas de "hombre y escritor del tiempo". Me gusta escucharla en sus diatribas literarias cuando aflora con su espíritu de mujer libertaria y llena de ilusión de vida; me fascina su forma de entretejer los diálogos con palabras cultas aderezadas con ese toque de castellano latino cultivado entre Uruguay y España; y me siento feliz a su lado, compartiendo vivencias, sentimientos y fugaces retazos de un mundo literario que nos apasiona en cada instante.

En su nuevo germen literario, "la maestra de títeres" nos vuelve a envolver en historias de una vida cotidiana, de un tiempo pasado, lleno de vivencias con encanto, reales, maravillosas, fugaces y casi inverosímiles en el transcurrir de sus contenidos casuísticos, con una narrativa especial que te sumerge en su propio sino. Esta mujer es autora de doce novelas, más de quince libros infantiles, dos biografías y varios ensayos, relatos, guiones de cine y televisión, ganadora el Premio Planeta con "Pequeñas infamias" y que obtuvo el Premio de Cultura que otorga la Comunidad de Madrid, una mujer que llegó a la España de la posguerra desde su Uruguay natal para invertir su vida hacia la sociedad española, la que le ha aceptado con orgullo por saber corresponder como mujer valiente, soñadora y especial.

Aquí, en esa maestra de títeres, novela irónica, barroca y audaz y seductora como la propia Beatriz Calanda, uno de sus principales personajes, a los que ha sabido llenar de vida conformando la sociedad de aquella España de las décadas de los 50, 70 y actual. En su recorrido, trata con increíble habilidad el inaccesible mundo de la alta sociedad española ubicada en esas tres épocas distintas de nuestra Historia, cruzando personajes donde tres mujeres como protagonistas, abuela, madre e hija, mostrarán su personalidad íntima y su difícil entorno en el que viven, primero en la posguerra, después en la transición y por último en el presente, con figuras potentes y enigmáticas, como prototipo de personas a las que la sociedad en este momento mira con admiración. Por eso, ella misma, nos dice que "el lector cree en todo momento que está entendiendo lo que pasa y al final nada es lo que parece".

Y es ahora, cuando yo, albacea del tiempo, le homenajeo por agradecimiento, a sus palabras dedicadas en prólogo de ensayo, a su condición de mujer Glauka, a la que admiro y me uno en su poderosa convicción de mujer que "sabe lo quiere y hace lo que sabe y debe", por eso tanto la respeto. Vaya pues, para Carmen Posadas mi eterno sentimiento de amistad.