El «turismo de proximidad» será el salvavidas del sector

J A Juez
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La catedrática de Marketing de la UCLM, Águeda Esteban, anima a sostener al sector turístico regional para que aproveche su mayor fortaleza, su carácter de destino nacional

El «turismo de proximidad» será el salvavidas del sector - Foto: Yolanda Redondo


El turismo en Castilla-La Mancha,pese a los negros augurios que ahora penden sobre el sector debido a la paralización social que ha provocado la epidemia de coronavirus, tiene futuro. Pero ese futuro pasa, primero, por dar un respiro económico a esta actividad para que pueda reconvertirse a un trabajo más de proximidad y a una escala, posiblemente, más pequeña y primando la calidad para compensar la menor cantidad disponible de clientela. «El turismo masivo -apoyado en desplazamientos ‘low cost’ de turistas extranjeros- no se recuperará en bastante tiempo». Quien lanza este aviso a navegantes y escudriña las futuras vías de desarrollo del sector turístico castellano-manchego es una de las principales estudiosas de este ramo en la comunidad. Se trata de Águeda Esteban, catedrática del Área de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Este medio ha mantenido una entrevista con la catedrática Esteban para conocer las vías existentes para poner a punto el motor turístico de la región tras el ‘gripado’ que le ha supuesto la pandemia.
La conversación arrancaba planteando a Esteban que hiciera un análisis de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades existentes en el sector turístico regional, con su conocida dicotomía entre el turismo monumental de las ciudades patrimonio de Toledo y Cuenca y el de naturaleza del resto de la autonomía, con el panorama que va dejando el coronavirus. Yendo a la parte medio vacía de este vaso, la de las debilidades y amenazas,  la catedrática de la UCLM señalaba que «el sector turístico se ha debilitado notablemente en todo el país, y Castilla-La Mancha no es menos. Aproximadamente el 98 por ciento del sector está parado, y en muchos casos dan todos este año 2020 por perdido».  Esteban resalta que «algunas empresas consideran que no pueden  abrir, otras empresas van  a desaparecer, porque los costes de mantenimiento sin actividad y luego la puesta en marcha desde cero les supone un coste elevado».
La catedrática recuerda que Castill-La Mancha tiene una dimensión de establecimientos, por ejemplo en hostelería, bastante reducida. La dimensión media es pequeña. Esto se ve sobre todo en locales de turismo rural y turismo interior».
Esteban reconoce que a esto se suman «algunos establecimientos con mayor número de plazas, sobre todo en las ciudades patrimonio de la humanidad». Por todo esto, resume que «van a sufrir todos, pero más quizá los establecimientos pequeños, porque además el sector en Castilla-La Mancha tiene una de las debilidades más notables, que es la baja implantación tecnológica en empresas como en destinos», incidiendo en la necesidad de una modernización técnica del sector para adaptarse a las nuevas necesidades.
A estas debilidades, Esteban suma las amenazas que trae la propia recesión en el entorno económico. «Muchos hogares van a ver reducidos sus ingresos, se va a incrementar el paro, la inseguridad real y percibida por parte de los clientes... Todo ello va a provocar un alto retraimiento de la demanda. Eso va a afectar sobre todo a los sitios dependientes de un turismo más masivo», advierte.
Aún con esto, la moneda del coronavirus tiene cara. La experta percibe que el sector turístico regional puede exhibir algunas fortalezas. «Si las debilidades vienen del lado de la demanda, las fortalezas vienen del lado de la oferta. Castilla-La Mancha se ha centrado fundamentalmente en el turismo cultural, el gastronómico, de interior y rural...», comenta, para luego presentar su encaje en un ‘turismo cercano’ para muchos españoles.  «No hay que olvidar que la situación geográfica de Castilla-La Mancha no va a cambiar. Esto favorece los desplazamientos cercanos. Va a haber más tendencia a utilizar el vehículo privado para recorridos de corta duración, lo que se llama turismo de proximidad, puede ayudar dadas las fortalezas que tiene Castilla-la Mancha, su conectividad con grandes ciudades como Madrid y Valencia».
Y una crisis, observa la catedrática de la UCLM, también es un momento de aprovechar oportunidades. «Vendrán del entorno externo con que cuenten las empresas, aparte de las infraestructuras. Creo que éste es el momento de la tecnología, que va a beneficiar ahora mucho a los hoteles. Sin embargo, pese a estar basadas ahora en esa misma tecnología, las que sufrirán problemas serán las plataformas de alojamientos turísticos». A partir de aquí, Esteban plantea un posible cambio de paradigma del turista. «Los turistas se van a fiar menos de sitios si no saben si han sido correctamente desinfectados y tienen las condiciones mínimas de salubridad, no pueden contrastarlo, mientras en los hoteles se les van a ofrecer unas medidas que van a garantizar esa seguridad».
La coyuntura del coronavirus también pone en ventaja a un establecimiento turístico muy presente en la región, el alojamiento rural.  «Está ubicado en zonas de poca concentración de población, y eso es una gran ventaja, porque favorecen actividades poco masivas. Y esas actividades poco masivas van a ser más seguras», valora.
la vuelta al hotel y al turismo familiar. Esteban asume que la situación por la que se puede pasar ahora se asemeja a un turismo más clásico, marcado por el uso del hotel y un carácter más familiar. «Vamos hacia un turismo familiar, un turismo de hotel. También es verdad que será un turismo menos vinculado al avión, porque el transporte aéreo va a ser el que más va a sufrir esto. Se van a cancelar muchas rutas, sobre todo a destinos lejanos, y la gente va a buscar lo más próximo, lo más seguro,  lo más conocido, y va a volver un poco a un estilo de turismo parecido al de los años 70», valora la catedrática.
A partir de ahí, un observador podría ver en España una nueva edición de la eterna batalla entre el turismo de interior, que caracteriza a Castilla-La Mancha, y el de costa. La catedrática Esteban resalta las ventajas con las que parte el sector turístico castellano-manchego en la nueva situación. «Castilla-La Mancha tiene ahora una dependencia del turismo nacional que alcanza el 95 por ciento de los viajes que le llegan. Esto es una ventaja con relación a los destinos costeros, que dependen muchísimo del turismo procedente del exterior. En el Mediterráneo hablamos de una dependencia del extranjero del 80 y, en algunos casos, hasta el 95 por ciento», comenta, aunque reniega de que se hable de batalla entre estos dos turismos, que pueden convivir en el mismo país gracias a ofertas segmentadas.
De cara al futuro, antes de plantear campañas de promoción de Castilla-La Mancha dirigida al mercado nacional, Esteban plantea un respaldo a sus empresas turísticas para que puedan salvar el bache de la paralización económica actual, con incentivos fiscales y de otro tipo además de favorecer su liquidez para evitar cierres. La catedrática recuerda la importancia del turismo en la economía regional, capaz de multiplicar por dos cada euro invertido.
A partir de ahí, la experta anima a las distintas empresas turísticas a  «reiventarse», teniendo en cuenta la necesidad de ofrecer garantías sanitarias y de otro tipo a sus clientes para ganar su confianza, creando destinos «menos masificados y más sostenibles». Esta reconversión también pasará por el uso de nuevas herramientas informáticas en los trabajos para minimizar contactos con cliente. Por ello, también señala que se deberá apoyar la formación del sector en nuevas tecnologías y que tenderá a desaparecer la baja cualificación en sus plantillas.  «Hay que apostar mucho por la calidad, y para lograr esa calidad hay que tener unos empleados que sepan gestionar esa calidad. Si ese capital humano no está formado, y no es profesional, es muy difícil dar un servicio de calidad», concluye.