La comida regional en Madrid, pendiente del covid

Camen Ansótegui
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Los nuevos dueños del restaurante de la Casa de Castilla-La Mancha en la capital esperan inaugurar el restaurante en junio para contrarrestar cuanto antes los meses que pasarán sin ningún tipo de ingreso

La comida regional en Madrid, pendiente del covid - Foto: JUAN LAZARO


El coronavirus afecta de forma muy distinta a la salud de las personas y tampoco está teniendo el mismo impacto en el bolsillo. Influye el sector al que uno se dedica, el tamaño de la empresa o la trayectoria. Bien lo saben Franklin Zurita y Mónica López, un matrimonio de ecuatorianos que está ahora al frente del restaurante de la casa de Castilla La Mancha en Madrid. Para ellos el Covid ha llegado en el peor momento posible. Se hicieron con las llaves del local el 11 de marzo, tan sólo tres días antes de que se decretase el estado de alarma. Más de dos meses después ni siquiera han podido poner el establecimiento a punto para la inauguración.
Abrir un restaurante es una gesta siempre complicada en la que se está preparado para afrontar numerosas pérdidas durante los primeros meses. Franklin y Mónica son conscientes de lo que es ingresar menos de lo que se gasta porque ya han regentado otros negocios de hostelería y, por este motivo, decidieron vender su casa en Ecuador para hacer frente a esta situación. Lo que no podían imaginar es que la irrupción del Covid-19 cambiaría todas las previsiones y que su nuevo negocio arrancaría sin ningún tipo de ingreso.
Optaron por este local porque tenía buena reputación y por estar en pleno centro de la capital, a escasos 200 metros de la plaza de Sol. Además, el establecimiento es grande. Cuenta con tres salones con capacidad para 110 comensales, que permiten celebrar grandes reuniones pero también encuentros de grupos más reducidos y privados. Por otra parte, el local incluye escenario, de manera que pueden organizar eventos como presentaciones y conciertos. Era, por tanto, una apuesta prácticamente segura porque no hay local que no esté abarrotado de turistas en esta zona. «Oí hablar muy bien de él y me llamó la atención que pudiera tener muchos clientes de fuera», explica Franklin.
FASE 0. Su intención era llevar a cabo una pequeña reforma para dar al restaurante un lavado de cara y abrir cuanto antes. El problema es que, debido al confinamiento, no han podido ni encargar la obra, ya que temían que les multasen por salir de casa. Así que, para ellos, ha sido vital entrar en la fase 0 y poder empezar a mover ficha. Y es que según cuenta Mónica, pensaban que la ubicación del establecimiento sumada a una buena propuesta de comida casera y su amplia experiencia en el sector, les permitiría «levantar rápido el negocio» pero el coronavirus les ha trastocado todos los planes.
Confían en acabar pronto con los arreglos e inaugurar, a más tardar, en junio. Miran hacia el futuro con positividad porque, aunque notarán la falta de turistas, creen que los españoles están deseando sociabilizar y salir a tomar esas primeras cañas tras meses de aislamiento en sus hogares. En este sentido, Franklin insiste: «tenemos un buen pálpito, estamos convencidos de que la gente va a empezar a reunirse en familia, salir y disfrutar».
A su mala suerte hay que añadir que Madrid es una de las ciudades que probablemente más tardará en abrir. Lo que sí esperan es que los requisitos para el sector de la hostelería no sean demasiado exigentes porque necesitan sacar el máximo provecho a las instalaciones y contrarrestar así las pérdidas de estas semanas pasadas. A la espera de novedades, subrayan que todavía hay que tener paciencia y no desesperar porque esta crisis, en mayor o menor medida, está pasando factura a todos.