ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Martes mágico

23/02/2020

¿Cómo calificar al fenómeno que se produce en la torre de la catedral de Toledo, el sol que se hunde en el horizonte y solo ocurre en una semana de febrero? Seguro que llamarlo mágico no será suficientemente descriptivo. Es algo más. Una sensación de misterio e inquietud. Desde hace siglos, en la segunda semana de febrero, el sol, al ponerse, cruza los huecos  de la torre de la catedral antes de la aguja final, originando un espectáculo de luz, color, nubes, cielo y materia  de imposible descripción. El sol se introduce  por los vanos de la torre y, por un momento fugaz, se sitúa en el centro  como un faro para desorientados. El martes tocaron las tonalidades rojas del rubí, el miércoles el dorado refulgente del astro en su ocaso. Pero ese fenómeno solo ocurre en la semana que comienza el  diez de febrero y se mantiene unos cuantos días, pocos. Los fotógrafos, que lo han descubierto, se disputan las ventanas del pasillo de la sala Borbón-Lorenzana, del Alcázar, un mirador  insólito de la ciudad.  ¿Calcularon los constructores de catedrales la inclinación del sol en los días de febrero que empiezan a alargarse? ¿Encubre ese momento, el sol entrando al centro de la torre, algún mensaje de sabiduría arcana?  

El momento de magia se trasladó, después,  al salón de actos de la Biblioteca Regional, donde la señora Mailene Cotto habló a los asistentes sobre las mujeres que, en la Edad Media y el Renacimiento, dispusieron de libros propios, bibliotecas domesticas creadas por mujeres en las que se almacenaban  libros de diversa temática. Poseer libros en aquellos tiempos era símbolo de riqueza y poder, pero también de libertad, de capacidad de decidir y de incidir en un entorno social dominado por hombres y terribles normas religiosas. Mujeres hubo que exhibieron su sabiduría y su inteligencia en ese universo hostil, lo que quedó reflejado en los inventarios de su bienes. Es cierto que fueron pocas y selectas las mujeres que tuvieron acceso a los libros de la ciencia o la literatura y que nada de aquello es equiparable a los tiempos presentes.  Pero existieron mujeres que se obstinaron en no quedar sepultadas bajo una ola de presión colectiva que las reducía a madres o monjas. Y sobre esas mujeres disertó magistralmente la señora Mailene Cotto. Suave lenguaje latinoamericano en el salón de actos de la biblioteca y fenómeno solar en la torre  transformaron un martes vulgar  del año 2020 en un  martes mágico.