TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Tres verdades

Supongo que si cuatro criminales se ponen de acuerdo y lo único a lo que puede agarrarse la investigación es a sus palabras, jamás sabremos quién demonios robó la joya. Basta con cuatro versiones que se anulen, se contradigan y lo embarullen todo. Y donde la Policía espera claridad o coherencia, los sospechosos enredan aún más la maraña. Supongo que algo de eso hay en las versiones de Federación, Luis Enrique y Robert Moreno sobre lo sucedido: cuando hay tres versiones y no puedes creer a pies juntillas ninguna, jamás sabrás qué pasó. Y eso es una pena, teniendo en cuenta que es el equipo de todos. Y una faena, si el objetivo de la Federación era ser transparente en la era post-Villar… y ya van tres seleccionadores, dos cesados invictos después de habernos clasificado para Mundial y Eurocopa. Y una mierda seca pinchada en un palo, viendo cómo todas las relaciones personales pueden enturbiarse una vez más camino de una gran cita, en la que queremos quitarnos la enorme espina clavada en Rusia’18…
Y es que no hay calificativo bueno para esta situación de esquizofrenia institucional en la que vive instalado el fútbol español desde hace un tiempo, con esa perenne guerra de guerrillas, sucia y rastrera, entre Federación y Liga, Rubiales y Tebas, enemigos íntimos condenados a entenderse a pesar de todo, con el partido de Miami que no y la Supercopa de Arabia que sí, con el Barça y el Madrid diciendo una cosa y haciendo otra, con la selección dando bandazos sin rumbo ni criterios fijos, con aplazamientos de partidos (el Clásico del Camp Nou) sin mucho sentido, horarios imposibles y ahora tres versiones y juegos de acusaciones y celos por doquier en el regreso de Luis Enrique al banquillo. El rodar de la pelota volverá a hipnotizarnos el próximo partido y olvidaremos, durante 90 minutos, que los hilos de este juego están en manos de pendencieros peligrosos.