COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Terceras elecciones

Al único partido que hasta el momento se le ha escuchado hablar de la posibilidad de que se convoquen unas terceras elecciones generales al fallar de nuevo Pedro Sánchez en su intento de lograr la investidura como presidente del Gobierno ha sido al Partido Popular. Cada vez apunta a esa posibilidad con más frecuencia a medida que desde distintos ámbitos se recuerda que esa es una de las dos fórmulas existentes para evitar que la formación de un futuro gobierno y la gobernabilidad dependan de la abstención de ERC.

 De forma abierta dirigentes del PP han manifestado que una tripitición electoral les vendría bien porque podrían volver a mejorar sus resultados electorales y superar la frustración que les produjo las pasadas elecciones del 10-N, cuando quedaron lejos del centenar de escaños que se habían marcado como éxito de la gestión de su líder Pablo Casado, que se vio empañada por no llegar a ese número y por el auge de Vox. Como se repite últimamente a la hora de enjuiciar a la clase política que está al frente de los partidos, recordando la frase de Bismarck, mientras que un hombre de Estado piensa en las próximas generaciones, un político piensa en las próximas elecciones. En esas estamos en el principal partido de la oposición. El mismo que se benefició de la abstención patriótica del PSOE, lo  que le causó una grave crisis interna que luego superó y le ha llevado a ganar todas las elecciones que se han celebrado desde entonces.

De la misma forma que históricos dirigentes socialistas y algunos de los barones con mando en plaza –unos con mayor cinismo que otros- han pedido a la actual dirección del PSOE que se abstenga de pactar con los herederos del PCE y con los independentistas de ERC, se echa de menos un pronunciamiento en la misma dirección de otros históricos del PP, que vayan más allá del documento firmado por los diputados constituyentes. El silencio de los dirigentes del PP que se beneficiaron de la abstención socialista es clamoroso y aunque ahora se encuentren fuera de juego o en la segunda o tercera línea política su opinión también sería muy de tener en cuenta.

Entretanto, a los socialistas no les queda más remedio que hacer de la necesidad virtud en los dos frentes abiertos, en la conformación del gobierno de coalición, que a Aznar le provoca tanto miedo por la presencia de ‘comunistas’ en el Consejo de Ministros, haciendo abstracción de que forman parte de gobiernos autonómicos y sobre todo municipales sin que hayan intentado abolir la propiedad privada en ningún lugar, y para cerrar el acuerdo con ERC para su abstención, bajo una premisa sobre la que se arrojan dudas con cierta mala fe, porque  "nadie va poner en cuestión la unidad de España, que ni ha estado, ni está, ni estará en juego" como ha afirmado el expresidente del Gobierno José Luis Rodriguez Zapatero

"Mister PESC", Josep Borrell, sin dejar de reconocer la anomalía que supone que los independentistas sean la clave de la investidura, ha recordado que “la aritmética parlamentaria es la que es” y exige que algún partido se abstenga, si no se quieren repetir las elecciones, y si el PP no lo hace habrá que ver quien toma esa decisión. Pero a la vista está que el PP piensa en elecciones antes que en otra posibilidad. Ya lo dijo Bismarck.