El 'renacer' del 155

Letizia Ortiz (SPC)
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El artículo de la Constitución con el que se destituyó a la Generalitat en 2017 emerge como arma arrojadiza de los partidos para el Senado que surja tras las elecciones generales

El 'renacer' del 155 - Foto: Chema Moya

La posible nueva aplicación en Cataluña del artículo 155, como han dejado caer en los últimos días desde el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, hasta el líder del oposición, Pablo Casado, pasando por el presidente de Cs, Albert Rivera, va camino de convertirse en arma arrojadiza entre los partidos después de las elecciones del 28 de abril. Así se vislumbró en las últimas sesiones en el Senado, la Cámara que tiene que dar la bendición a la utilización de ese precepto de la Constitución que permitiría, como ya sucedió en 2017, destituir a la Generalitat e intervenir la autonomía. 
Se sitúan por un lado los que, como PP y Cs, apuestan porque el nuevo Gobierno que se forme tras los comicios inicie, sin esperar más, la tramitación del 155 para aplicarlo de nuevo en la región, ante las actuaciones y declaraciones del Govern, que insisten en reivindicar la independencia y el derecho de la autodeterminación. Por el otro, Podemos, PNV y los secesionistas, que no solo no comparten esa estrategia, sino que no ven motivos para acudir de nuevo a la Carta Magna.
En esta línea se pronunció el presidente Sánchez tras anunciar el adelanto electoral, aunque en sus declaraciones del pasado sábado parecía haber cambiado de postura: «En su momento, fue un acierto que se tratara de un 155 proporcional al desafío. ¿Puede entenderse ahora cuando la Generalitat no ha cometido ninguna ilegalidad?».
Mientras, los populares, como ha repetido Casado en estos días de pre-precampaña, piden directamente a los votantes que «no se olviden del Senado» porque una mayoría conservadora, liderada por el PP, haría posible una nueva utilización de ese ya célebre precepto de la Carta Magna en caso de que lleguen también a la Moncloa.
Esta estrategia de Génova se debe a que es consciente de que muchos electores dejan la papeleta salmón en blanco, convencidos de que la labor de la Cámara Alta es residual o irrelevante. Y eso que el PP ha conservado la mayoría absoluta en esta institución desde 2011 e, incluso, en las últimas elecciones aumentó su ventaja hasta obtener 144 escaños gracias a la suma de sus senadores de designación autonómica.