CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Más control sobre el ya excesivo control

17/05/2020

No hay absolutamente ninguna razón para que el gobierno prolongue el estado de alarma durante un mes más. Ninguno. Ha decaído considerablemente el número de fallecidos y afectados, existe disponibilidad en los hospitales para tratar a quien llegue, incluso con ucis libres, y los españoles han aprendido a autodefenderse contra la pandemia hasta el punto de que se publican diariamente el número de multas o detenciones de los sediciosos e irresponsables que hacen fiestas y botellones; lo que significa que son pocos, irrelevantes. Lo único que justifica la prórroga de un mes que pretende imponer Pedro Sánchez, con la ayuda inestimable de los partidos que están dispuestos a apoyarlo a cambio de algo, siempre a cambio de algo, es el interés del gobierno por mantener el control sobre los españoles.

La prórroga, que no se equivoque nadie, pretende que el gobierno nos controle aún más de lo que ya estamos, privados de libertad y de muchos de nuestros derechos. El gobierno hace y deshace a conveniencia, abusa de normas ministeriales para no llevar decretos al parlamento por si son tumbados , y miente sobre las razones con las que justifica las sucesivas prórrogas.

A Sánchez le gusta mencionar ejemplos europeos cuando necesita reforzar sus iniciativas más polémicas, y habría que recordarle ahora que los países europeos tienen a sus ciudadanos con un control ínfimo comparado con el de España, que dan prioridad a la sanidad pero también a la economía, y buscan el equilibrio necesario entre encierro y la posibilidad de activar comercio y empresas garantizando la salud de sus empleados. Las políticas de este gobierno hunden el turismo español - de lo que ya han tomado buena cuenta Italia y Portugal, que esperan la llegada de los que renuncian a viajar a España- y mandan al paro a millones de personas que viven del sector que crea más empleo en nuestro país. Sufre el automóvil, Nissan ya ha anunciado que no reabrirá Barcelona, y gran parte del pequeño comercio ha echado el cierre definitivo porque no cuenta con medios para aguantar el golpe mortal que le ha asestado el gobierno europeo que peor ha gestionado la pandemia.

Sánchez-Iglesias, tanto monta uno como el otro, quizá más el segundo que el primero, han lanzado a la palestra el concepto ricos y pobres, como si estuviéramos en una asamblea universitaria de los sesenta y setenta. No se puede ser tan antiguo. Y tan inmoral. Hoy los pobres son todos. Sobre todo la clase media, que no tiene para comer.

Este gobierno ha defraudado más que a nadie a sus votantes, que se sienten engañados. En cuanto puedan votar, mandarán a casa a Sánchez e Iglesias. En otros países, las medidas se toman para garantizar la vida de sus ciudadanos. En España, Sánchez e Iglesias toman medidas para garantizar su supervivencia política. Si eso obliga a cercenar libertad, pues se cercena.