Primeros de la reapertura

J. L.
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La fase cero para el regreso a la 'nueva normalidad' se inició esta semana con la apertura de comercios de hostelería, peluquerías y diversas empresas de servicios, y la vuelta de actividades deportivas como el running

Primeros de la reapertura

Uno de los principales síntomas que demuestran la lenta y progresiva vuelta a la normalidad, o al término de ‘nueva normalidad’ como se ha acuñado, es la apertura de varios comercios y el regreso de ciertas actividades, caso de correr al aire libre. La pequeña empresa ya va levantando la persiana, mientras se espera que en las próximas fases proyectadas se vayan sumando a esta desescalada otros negocios.
CEOE-Cepyme Cuenca trasladó una circular a los comercios conquenses para explicarles las condiciones de la reapertura de los comercios y servicios que ya pueden retomar la actividad y tuvieron que dejarla bruscamente hace ya más de 50 jornadas. La pena es que, algunos de ellos, no podrán volver a abrir sus puertas al público.
La patronal conquense detalla que pueden abrir todos los establecimientos comerciales cuya actividad se hubiese suspendido tras la declaración  del estado de alarma. En esta fase 1 pueden abrir las empresas y comercios limitando el aforo al 30 por ciento de capacidad. En cuanto a los locales que tengan una superficie mayor a los 400 metros o se encuentren en un centro comercial deberán esperar a la fase 2.
Primeros de la reaperturaPrimeros de la reaperturaPor lo pronto, mientras algunos de estos comercios ya operan con citas previas, sistemas de recogida, servicios y repartos a domicilio y atención personalizada e individualizada, otros se preparan para habilitar espacios, instalar nuevos mostradores o mamparas y reiniciarse, garantizando en todo momento la separación física y la higiene.  
Se exige la limpieza y desinfección de las instalaciones y de elementos comunes dos veces al día. Además, las empresas pondrán al disposición del cliente dispensadores de gel hidroalcohólico y se marcará de forma clara la distancia de seguridad de dos metros de cliente a cliente, entre otras medidas.

Juan Carlos Torrijos, empresario de hostelería: «El sector lo está pasando muy mal. Hay negocios que no volverán a abrir». Este céntrico restaurante de comida rápida abrió sus puertas en cuanto se inició la desescalada para atender pedidos a domicilio. Juan Carlos Torrijos es el empresario que vuelve a la actividad con ganas de retomar lo que un buen día tuvo que dejar. Eso sí, es consciente que el sector será uno de los más afectados.
Las redes sociales, facebook (Byp Cuenca) y el boca a boca es la mejor de las publicidades. Muchos clientes se han enterado de que el servicio de comida a domicilio ya está disponible y los pedidos se han acumulado en los primeros días. «Para ser el primer fin de semana nos han llamado más gente de la que esperábamos. Hemos llegado a tener más de 20 pedidos», dice el empresario, quien cree que la «gente lleva dos meses sin comerse una hamburguesa bien hecha, o probar nuestro pollo crunch. No es igual cocinarla en casa que te la hagamos. No sabe igual». 
Primeros de la reaperturaPrimeros de la reaperturaCuenta que como hay más trabajo «vamos a recuperar a una trabajadora del Erte», además, y como novedad, se plantea que el reparto se realice con bicis eléctricas. «Merece la pena reconsiderarlo y cambiar la forma de trabajar. Vamos a hacerlo de una forma más eficiente, ecológica y a fin de cuentas sana».
El establecimiento, que cuenta también con terraza, ampliará su horario de apertura, se aclimatará a las nuevas normativas y garantizará la seguridad de sus clientes. En ese sentido, cree que sería una buena medida que el Ayuntamiento no cobrara las tasas de las terrazas esta temporada. «Es una solución de tantas que se pueden tomar. Nos echarían una mano, pues los hosteleros de Cuenca están ahora sin liquidez, tenemos gastos fijos y las ayudas que se están dando no llegan ni para que una familia viva», indica, y añade que «deben ser urgentes. No tiene sentido que las ayudas vengan dentro de dos meses. Hay gente en el sector que ya lo está pasando muy mal. Hay negocios que no van a volver a abrir».
Mientras tanto, un cliente llama para hacer un pedido. «Son gente joven, pero también nos llaman familias y el otro día servimos a una mujer mayor que nos dijo que no podía comer ya casi de nada. Le llevamos ayer la cena a su casa y nos lo agradeció mucho».

Manuel Ruiz-Gómez de Fez, runner: «La receta principal para el que empieza a correr es ir con precaución». Con más de 30 años y miles de kilómetros acumulados en sus piernas, Manuel Ruiz-Gómez es uno de los corredores más experimentados de la capital. Como muchos otros aficionados a este deporte, se calzó las zapatillas en cuanto se permitió la práctica deportiva. Considera que es conveniente llevar la mascarilla puesta, a pesar de la incomodidad, pero además hay que tomar otras precauciones como «tomar distancia con quien te cruzas. La respiración de un corredor es más fuerte y el espacio debe ser todo el posible por precaución. Los dos metros entre corredores es insuficiente, hay que dejar más».
Primeros de la reaperturaPrimeros de la reaperturaEl experto atleta repara en que hay una mayor cantidad de gente dispuesta a ejercitarse y recuerda que correr sin haberlo hecho nunca es muy delicado porque requiere tener unos mínimos conocimientos. Son nuevos corredores que quieren ponerse en forma cuanto antes, a pesar de que nunca han hecho ejercicio. «La receta principal para el que empieza a correr es ir con mucha precaución. Lo primero que hay que hacer es tener mucha paciencia. Cuando uno empieza de cero nota progresos, pero si te pasas acabarás por dejarlo. Te desengañarás y abandonarás la práctica». El consejo es «andar dos minutos y trotar uno. Eso se repite durante varios ciclos en el primer día y poco a poco se sube el ritmo. Enseguida se notará el progreso». Si se quiere mejorar, «se aumenta el ritmo y la distancia».
Para los corredores habituales aconseja «ir despacio, pocos kilómetros al principio, hacerlos suaves y en mes y pico o dos meses ponerse otra vez. Salir al mismo nivel que lo dejaste es lesionarte seguro».
Ruiz-Gómez, corredor habitual de los circuitos de carreras populares, caso del de la Diputación –es uno de los cuatro atletas que ha completado todas sus ediciones–, opina que la temporada atlética de 2020, «por desgracia, ha terminado. La gente tenía ilusión y se ha tenido que suspender». A corto plazo, entiende que ni la Carrera del Pavo o la San Silvestre se van a poder celebrar. «Lo veo así. ¿Cómo se cumple lo del distanciamiento social en carreras en las que compiten 40.000 personas? Creo que van a tener que cambiar muchas cosas».

José Luis Martínez Moreno, peluquero: «La gente no puede estar sin trabajar. Tienen que volver cuanto antes». José Luis Martínez Moreno, más conocido como Miler, abrió de nuevo su peluquería de la calle del Agua, para atender a sus numerosos clientes que, en los días anteriores ya habían reservado cita. Es tal la lista que no da hora hasta dentro de una semana. «La agenda de estos días ya está cerrada. Hay que tener paciencia». 
A la hora de atenderles, les cita cada media hora «para que haya tiempo de darles el servicio. Así vienen de uno en uno. Esto no me pilla de susto porque yo ya lo hacía antes así y me funcionaba».
Debidamente equipado con mascarilla, guantes y una pantalla protectora, corta, afeita, da tintes o aplica productos para la caída del cabello y tratamientos capilares. A cada cliente le coloca un paño, que cada día «pasa por la lavadora», y todas sus herramientas, tijeras, navajas o peines se esterilizan en una máquina preparada para ello.
«Estaba deseando abrir. Me he sentido como si fuese el primer día», dice Miler, quien confiesa que ha tenido que arreglar algún que otro desaguisado que los clientes impacientes se hicieron al tratar de cortarse el pelo.  
El peluquero cree que la reapertura de negocios, tal y como se está llevando a cabo, «está bien, pero hay que tener en cuenta que la gente no puede estar sin trabajar y tiene que volver cuanto antes a su actividad». Está claro que «lo primero es la salud, pero esto no hubiese pasado si se hubiesen tomado medidas a primeros de febrero».
Sobre las posibles ayudas que se deriven de la pandemia, opina que «no son tantas como dicen. A los empresarios no se les apoya y se debe tener en cuenta que en Cuenca ya hay mucha gente que lo está pasando mal, hay gente que ya no tiene ni para comer y que lo va a pasar peor dentro de poco». 
Echa de menos el balonmano y su Liberbank Cuenca, el Conquense y el San José o «echarse un café y una cerveza con los amigos». Por desgracia, recuerda, «algún cliente que otro se ha quedado por el camino. Uno de ellos se acababa de jubilar y la pena es que ha muerto él y su hijo al poco tiempo».

Javier Culebras, empresario de ferretería: «El comercio tendrá que adaptarse. La forma de comprar va a cambiar». La Ferretería San José ha estado despachando material para profesionales que podían ejercer su trabajo durante los días anteriores, pero esta semana abrió sus puertas al público en general para atender compras. Eso sí, guardando la debida distancia de seguridad entre cliente y cliente, y esperando su turno.
«Ha venido mucha gente a comprar y hay mucho trabajo. El cliente necesita adquirir productos y me imagino que en los próximos días tendremos más ventas», explica el empresario Javier Culebras, que cuenta que tendrá que «sacar a varios trabajadores del Erte para que se incorporen cuanto antes». Tampoco hay problemas con el abastecimiento y todos los artículos que se han pedido son suministrados a tiempo y prácticamente al día.
Culebras opina que el comercio «tendrá que adaptarse. Las prisas no son buenas. Si la gente tiene que esperar 10 minutos más tendrá que hacerlo porque no nos podemos acumular muchas personas en las tiendas. Hay que pedirle a los clientes que sean pacientes».
Las normas de seguridad y distanciamiento obligan a adaptar el local de la calle Hermanos Becerril. «La idea es que se pueda atender a tres personas al mismo tiempo, con la distancia debida, y hemos puesto un limitador para que la gente no pase por zona de cajas. La gente podrá dar la vuelta por otro lado y accederá al mostrador». 
Además, dice Culebras, se han instalado mamparas de protección y «se ha colocado un soporte para tener gel hidroalcohólico y toallistas». Y es que, reflexiona el empresario, «la forma de comprar va a cambiar a partir de ahora». La gente «se ha concienciado de que la mascarilla es útil. Todo el mundo que viene la lleva puesta».
Eso sí, cuenta sobre el protocolo de actuación y la información para comercios como el suyo que se rige más por las recomendaciones e información que «nos está dando CEOE-Cepyme» que por el Boletín Oficial del Estado, que no tiene más que leyes y artículos que a veces no entendemos. La patronal lo explica bastante mejor».