La pandemia frena la expansión del Cordero de la Serranía

J. López
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La asociación de productores asegura que mantenía conversaciones para comercializar la carne en varias provincias

La pandemia frena la expansión del Cordero de la Serranía

La expansión del cordero de la Serranía de Cuenca a otros mercados nacionales tendrá que esperar. La pandemia ha frenado, por el momento, las conversaciones avanzadas para que la carne conquense pudiera adquirirse y degustarse en establecimientos y en restaurantes de Galicia, Teruel o Castellón. El presidente de la Asociación de Productores de Cordero de la Serranía de Cuenca, Vicente Caja, confirma que por ahora se han frenado las conversaciones para llevar a cabo el acuerdo, pero confía en que tras la alerta sanitaria se puedan retomar. A los ganaderos, no les queda otra que vender la carne de cordero a un coste menor y esperar a que lleguen mejores tiempos. 
El ganadero de Buenache de la Sierra subraya que buena parte del cordero de la comarca que se comercializa se destina a la hostelería conquense y la situación de alerta sanitaria ha provocado que «existan muchos excedentes y se venda muy poco». No obstante, espera que «poco a poco se vaya abriendo la hostelería y vaya creciendo el consumo».
Otra opción es la propuesta por la Comisión Europea, que consiste en el almacenamiento privado de carne con unas ayudas asociadas a la práctica. En este caso, el representante de los ganaderos concuerda en lo positivo de «almacenar los lechales y quitar la oferta de cordero pequeño, porque si no va a seguir sin valer nada».
Por otro lado, ya han empezado a funcionar algunas lonjas, caso de la de Albacete, y «los precios no nos gustan, pero es mejor tener una referencia que no tener ninguna. En estos días de atrás se han llegado a vender corderos sin precio». 
La pena, menciona, es que la pandemia ha coincidido con la Semana Santa y las comuniones de mayo, con mucho consumo de carne. El año, «que prometía ser muy bueno, va a ser malo», sentencia.
Eso sí, el productor opina que el sector primario «debe ser el sector estratégico más importante, más que ningún otro. Lo que primero necesita un ser vivo es alimentarse». 
En ese sentido, cree que «somos un país privilegiado. Tenemos una tradición milenaria muy importante, con productos exclusivos y variados en cada comunidad autónoma y, seguramente, con una de las mejores calidades del mundo y de seguridad alimentaria». Por eso recuerda que, antes de la pandemia, el campo se manifestó para pedir que «cualquier producto, como mínimo, cubra los costes de producción».