CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


La responsabilidad de los políticos

Los conquenses, al igual que el resto de ciudadanos españoles acudirán este domingo a las urnas para elegir a sus representantes en el Parlamento, tanto en el Congreso como en el Senado. Será una nueva oportunidad para esta tierra. Y lo será porque los diputados y senadores elegidos tendrán la responsabilidad de proteger y defender los intereses de sus conciudadanos. A veces, demasiadas veces, esa responsabilidad se diluye ante el protagonismo que adquieren los partidos políticos y los elegidos son sometidos por la tiranía de los grupos parlamentarios, que en realidad son los que marcan una disciplina de partido que hace que en ocasiones un diputado vote en contra del territorio al que representa. Es así. Por eso, en estas Elecciones Generales, cuyo resultado es el más incierto de las últimas décadas, será fundamental acertar con los políticos designados para Cortes.
La ciudadanía tiene el deber de exigir a sus representantes que velen por que Cuenca y su provincia prosperen apoyada por el Estado. Cuenca debe ser algo más que un destino turístico de interior, debe tener empresas e industrias con las que los conquenses puedan ganarse la vida y no tengan que emigrar y para facilitar el desarrollo de esta tierra deben actuar los políticos, unos políticos de valía que negocien los asuntos e intenten sacar adelante propuestas en pro de su tierra.
Y todo esto también vale para aquellos candidatos que calientan en el banquillo a la espera de que dé comienzo la campaña de las elecciones municipales y autonómicas. Cuenca no merece otros cuatro años sumida en el ostracismo por las luchas intestinas de los partidos políticos o por el conflicto de intereses entre instituciones. El resultado es bien conocido por todos: una ciudad y una provincia donde el éxodo de los habitantes y la baja de la tasa de actividad es una constante, donde no se auguran soluciones y donde el sector turístico es el que tira del carro económico, con la estacionalidad que esto conlleva.
Ahora, en la capital se presentan nueve candidaturas a la Alcaldía. Todos los pronósticos apuntan a un pacto para poder gobernar y el elegido tendrá por delante una tarea ardua para sacar a la ciudad de un atolladero económico de primer orden, con una deuda disparada y una liquidez restringida tras ocho años de tiras y aflojas de la clase política. Es lo que tiene gobiernos de distintos colores en las instituciones públicas: mucha lealtad, pero en cuando se pueda los grifos se cortan.
Habrá que esperar que todos los elegidos, en unas u otras elecciones tengan altura de miras y trabajen de forma eficaz por el futuro de esta tierra.