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Juan de Dios Carrascosa: «Es posible la sanación a través de la compresión»

Manuel Pérez
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Carrascosa presenta a las siete de la tarde en el Centro Cultural Aguirre su primer libro, que lleva por título 'Ciencia y conciencia'.

Juan de Dios Carrascosa, escritor. - Foto: La Tribuna

 
Juan de Dios Carrascosa presenta a las siete de la tarde en el Centro Cultural Aguirre su primer libro, que lleva por título Ciencia y conciencia, y en el que trata de dar respuesta a las preguntas que «que todos nos hacemos».
¿Qué  lleva a un técnico en máquinas eléctricas a escribir un libro sobre los grandes enigmas de la humanidad?
 Fue a principios de los ochenta cuando, movido por una fuerte inquietud, empecé a buscar respuestas a las preguntas que siempre me había hecho. Pienso que si la vida es simplemente lo que ves, no vale la pena quedarse, por lo que debe haber algo más. Hay gente que piensa que no lo hay y decide marcharse, pero yo decidí quedarme para investigar.
¿Qué preguntas se formula?
 La más importante es si hay vida después de la muerte. Es la cuestión que más nos afecta porque si la gente supiese a ciencia cierta que hay vida después de la muerte y de que lo que haces en este mundo determina tu existencia en el otro, actuaría de forma más respetuosa. Pero si pensáramos que la única vida que hay es esta, vendríamos a quemarla, a sacar lo máximo posible. Otras preguntas se refieren a si existe el libre albedrío o si existe algo superior.
¿Cómo responde a las preguntas que se formula?
En un principio investigaba por mi cuenta, hasta que una vez que se generalizó internet pude ampliar mis investigaciones.Durante estos años también he viajado por España, Francia, California, Inglaterra y Montreal para estudiar estos temas y participar en ponencias y conferencias.
Por ejemplo, para determinar si hay o no otra vida, la ciencia estudia las experiencias cercanas a la muerte, que son los casos de aquellos pacientes que en situación de coma, según narran, abandonan el cuerpo y pueden escuchar conversaciones como las que tienen los médicos mientras intentan salvarles la vida, y atraviesan por un túnel de luz al final del cual reconocen a familiares fallecidos. Es curioso que en todos estos casos, de los que hay más de 25 millones en todo el mundo -de todo tipo de creencias, religión y edad-, se cuenta lo mismo. La persona es cuerpo y alma, y el cuerpo es sólo un vehículo para atravesar esta etapa que se llama vida.
En el libro habla del poder de la sanación que posee la comprensión.
El sol sale para todos igual, pero cada uno lo ve de forma diferente. Esa forma de ver las cosas está en cada uno de nosotros y no depende de nadie más que de nosotros mismos el cambiarlo. Hay que comprender qué nos pasa e intentar revertir esa situación.