RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Se le ordena que...

En el país más peligroso del mundo, El Salvador, gobierna un primer ministro que no solo se dirige por Twitter a sus votantes, sino también a sus funcionarios. «Se le ordena» es la frase con la que encabeza en la red social las indicaciones que recibe su gabinete.
El pasado 4 de junio, por ejemplo: «Se le ordena al ministro de Seguridad, Rogelio Rivas, remover de su plaza de 2.500 dólares a la Directora General de Centros Intermedios, Irma Mejía Mejía, nuera del expresidente Sánchez Cerén. Promueva a un subalterno con credenciales para asumir el cargo y ahorre ese monto».
Tiene 37 años, desciende de una familia de inmigrantes libaneses, es publicista, hipster declarado y ha despedido con instrucciones parecidas a más de 30 altos cargos, muchos de ellos familiares de los anteriores gobernantes. Su propósito es evidente: llamar la atención sobre sus decisiones y transmitir a los salvadoreños una imagen de mandatario incorruptible.
En uno de los tuits más celebrados, Bukele ordena el despido de un funcionario que cobraba 3.325 dólares y reclama contratar tres técnicos por 1.100 dólares cada uno. «De inmediato, señor presidente. Además de contratar los tres técnicos, enviaremos los 25 dólares restantes para ahorro», responde el secretario Privado de la presidencia, Ernesto Castro. «Con los 25 dólares compre una cafetera, para trabajar hasta tarde», le vuelve a interpelar Bukele.
Roosevelt ganó en la radio, Kennedy en la televisión y Trump en Twitter. Pero Bukele ha llevado a una nueva dimensión la idea de convertir las redes sociales en el centro del debate político. Además está teniendo éxito. Antes que después, lo veremos en más sitios.