LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Claro que nos robaron a todos

La consigna del Agitprop televisivo al servicio de sanchismo-podemismo es que debemos dejar de hablar de esa bagatela de los 680 millones "evaporados" de los ERES y de sus muy dignos condenados a cárcel e inhabilitación porque en realidad no "robaron" nada. Vamos que en realidad ahí corrupción no ha habido, que ha sido un algo así como de descuido donde esa inmensa cantidad de dinero, 113.000 millones, "kilos" de cuando contábamos en pesetas, fíjense los trailer que hacen falta para cargarlos y las ganaderías que se pueden asar con ellos, se ha "volatilizado" sin que haya culpable de coger, entregar y recibir en ello. Ese es el "relato" que se pretende establecer como verdad. O sea, la corriente hegemónica comunicacional de nuestros tiempos, imponer la mentiras al hecho a base de repetirla tantas veces como billetes de los "desaparecidos". ¡Pues claro que ha existido el latrocino! ¡Claro que se nos ha robado!. ¡A todos los españoles!. Pues ese dinero ha salido de nuestros impuestos y bolsillos, de nuestro trabajo. El robo se ha producido. Eso debe quedar bien sentado y no hay negación que valga. Se ha permitido, acaparado y mantenido en el tiempo por los responsables de velar precisamente para que tal cosa no ocurriera. Esa es la primera pero es que la segunda, "ellos no se lo metieron al bolsillo" es también otra falacia. ¡Pues claro que hubo quienes se lo llevaron crudo!. ¿O es que voló el billetamen rumbo al espacio sideral y anda ahora quizás desparramado por la superficie de la luna. Vaya monserga. Se lo llevaron las empresas y empresarios "amigos", se lo llevaron presuntos "sindicalistas" que so pretexto de ayudar a compañeros llenaban colchones o señoreaban prostíbulos, se lo llevaron los comisionistas, se calcula que más de 50 millones, que se forraron, se lo llevaron los cientos de intrusos "colocados" como falsos despedidos, un consejero entre ellos para mayor desvergüenza, y se lo llevaron algunos personajes que, por ejemplo, en la Sierra Norte de Sevilla, trincaron de esos fondos reptilescos un morterada de casi otro medio centenar de millones que despilfarraron con gran alegría y jolgorio. Eso es lo que se pretende ahora ocultar. De ello es de lo que no quieren que se hable. Y desde luego no querían que se hablara antes de que fuéramos a las urnas, ¡qué casualidad ese retraso providencial de la sentencia!. Y cuando se vayan substanciando los 147 casos que cuelgan de la matriz central ahora juzgada también pretenderán también que pasen desapercibidos. Que algunos ya consiguió, por cierto, la juez Bolaños, tan "cercana" a las siglas socialistas que con sus retardos, bajas y retrasos que fueran prescribiendo uno tras otro. La memoria, por lo visto, empieza atener una condición muy curiosa en nuestro país. Lo de ayer y hasta lo de esta misma mañana, hay que olvidarlo de inmediato. No tiene validez alguna ni ha de concedérsele ninguna importancia. Pero sin embargo, hay que mantener en llamas y en carne viva, y aunque se basen en insidias, sucesos acaecidos hace medio millar de años y utilizarlos para estigmatizar y condenar a nuestra Nación y nuestro pasado colectivo, juzgándolo, por si fuera la estupidez poca, con los preceptos y hasta las modas del presente. Y ya no les cuento si la memoria es la que hemos dado en llamar "histórica" que es como saben, lo de Franco. Pues es dogma que no hay otra historia que valga ni que haya de estudiarse en nuestra España.