El Real Madrid se clasifica para la final de la Supercopa

Europa Press
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Los de Laso cumplió con los pronósticos y vence al Fuenlabrada (116-61) y se enfrentarán al Barcelona para intentar revalidar el título

El Real Madrid cumplió con los pronósticos y disputará la final de la Supercopa Endesa 2019 que se está disputando en el WiZink Center ante el Barça tras arrollar sin contemplaciones al Montakit Fuenlabrada por un demoledor 116-61, instaurando un nuevo récord anotador en el torneo que estaba en poder del Joventut con 104 puntos en la edición 1985-86. 
No hubo segunda semifinal de la competición que abre la temporada en el basket nacional. Tras la apretada entre Barça y Valencia Basket, el campeón de la Liga Endesa salió como un huracán y convirtió el choque en un trámite ya casi desde el primer periodo. 
El Fuenla, desarbolado, no encontró los argumentos para frenar a los de Pablo Laso, de nuevo en su mejor versión de ese baloncesto alegre que proclama el técnico vitoriano, apoyado por una de esas noches donde el aro es gigante para los suyos. 
19 triples de 26 intentos, un tremendo 73 por ciento y con nueve jugadores anotando al menos uno, y 32 asistencias, nueve del Facu Campazzo y cinco de Nico Laprovittola, reflejaron la superioridad madridista. El Fuenla se quedó en 3/24 desde la línea de tres y sólo compitió, de forma insuficiente, en el rebote (38 por 39 de su rival). 
Salió lanzado el Real Madrid como si tuviera prisa por sentenciar el partido lo antes posible y empezar a pensar en la final ante el su máximo rival y el morbo que supondrá reencontrarse con Nikola Mirotic. La primera embestida la aguantó el conjunto fuenlabreño (13-9, min.6), pero no la segunda, demoledora y saldada con un parcial de 15-2 a favor de los madridistas (28-11), que ya avisaban de su entonado partido exterior (5/6 triples en estos primeros diez minutos). 
Pero no se quedó ahí el equipo blanco, en el que Pablo Laso hizo debutar a Nico Laprovittola en el segundo periodo. El engranaje ofensivo continuó funcionando a un ritmo trepidante, mientras que atrás, los nervios de los de Jota Cuspinera y la presencia de Walter Tavares (7 tapones) y Jordan Mickey, que dejó claro que aportará músculo en la pintura, pero también una buena mano desde fuera, no permitió demasiadas concesiones. 
Al descanso, partido finiquitado (52-21) y quedaba por ver cual sería la actitud del campeón liguero tras la reanudación. Bajó el frenético ritmo de los 20 primeros minutos, pero aún así fue ampliando su renta para alcanzar los 40 a falta del último cuarto (83-43). 
El Real Madrid, faltando más de seis minutos, llegó al centenar de puntos. Una canasta de espaldas y sin mirar de Sergio Llull tras una falta fue la prueba de que todo le salía a un equipo ante un rival que pareció conformarse con estar invitado a la 'fiesta'