DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


El Gran Hermano permanente

Hace casi siete años que estuve en Haro. Creo que allí hay alguna bodega con los mejores caldos de La Rioja, pero no estoy seguro. Igual si cuento que fui a visitar sus palacios monumentales, la iglesia de Santo Tomás y el puente de Briñas hay alguien que se lo cree, ¿verdad? La cuestión es que siete años después, con una periodicidad intermitente, me llega un mail a mi correo enviado por un conocido buscador de hoteles. «¿Quieres pasar un fin de semana inolvidable?  Últimas ofertas en Haro y Laguardia», lo que me recuerda que en aquel viaje también visité la Rioja Alavesa, donde no sé muy bien qué monumentos hay.
A estas alturas de la vida, a nadie le sorprende el nivel de control que tienen sobre nuestras vidas. Saben dónde vamos, la hora a la que nos conectamos, nuestras horas de sueño y preferencias de todo tipo. También en las que estás pensando. La completa privacidad hace ya mucho tiempo que dejó de ser una elección de cada persona para verse invadido por Internet, como ente abstracto, pero sobre todo por empresas que quieren controlar tu día a día y el mío de la forma más estricta posible. En la semana en la que se han cumplido los 50 años de Internet, la infinidad de posibilidades que ha generado permite que no podamos vivir sin esta herramienta, que, cada vez, nos pone más en evidencia ante la invasión que supone su desarrollo. Sería absurdo obviar este lado oscuro que incluye también el robo de datos, las noticias falsas, los mensajes de odio ocultos tras el anonimato o los correos basura.
Por eso, sólo los más ingenuos se han visto sorprendidos con el anuncio del Instituto Nacional de Estadística. En tres semanas, el INE analizará los movimientos de los móviles de toda España. Si vas al baño, ahí estará el INE espiando. Si el fin de semana sales al campo a coger setas, estadística sabrá tus movimientos, por lo que conocerá si has cogido níscalos o boletus edulis. Tras un acuerdo con las grandes operadoras de telefonía nos prometen que los datos serán anónimos y que sólo recibirán las posiciones de los números y no la identidad de los titulares de las líneas. Si somos ingenuos, nos lo tenemos que creer, pero mucho me temo que será una forma más de control y no sólo con el objetivo de reforzar las infraestructuras públicas allá donde sean deficitarias. ¿Acaso no saben dónde es necesario reforzar determinadas líneas de transporte o servicios sanitarios básicos? Por eso, sin ingenuidad que valga, estamos ante una fórmula más que implica seguir en una especie de Gran Hermano permanente.
Para que tengas en cuenta lo que va a durar este espionaje masivo: del 18 al 21 de noviembre. También nos seguirán la pista el domingo 24 de noviembre, durante el verano -entre el 20 de julio y el 15 de agosto- y el 25 de diciembre. Todo por si quieres marear un poco a los del estudio y comienzas a moverte sin control. No estaría de más que en esos días la gente se desplazara en masa hasta cualquier punto de lo que denominan la España Vacía, vaciada ante la desidia de los que mandan. Así, volverían a quedar en evidencia las tremendas carencias del medio rural, donde la cobertura móvil flojea en muchas zonas y la velocidad de la red queda muy lejos de la que alcanza en las capitales. Esto ya es sabido y no hace falta que nos espíen en masa. Pero ya que lo hacen, que tomen nota. Esos días, ¡todos al pueblo!


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