TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La Decisión

Fue un buen documental, para qué engañarnos: uno de los grandes productos audiovisuales deportivos de los últimos tiempos. Ahí estaba el muchacho, cariacontecido, decidido a irse al Barcelona y, sin embargo, en un inesperado giro de guión, un «me quedo» que le convirtió en el ídolo del Atlético y el futbolista mejor pagado en la historia del club... y dejó con un palmo de narices a Bartomeu y su directiva, más aún cuando el documental llevaba la firma de la productora de Piqué.

Antoine Griezmann, protagonista en primera persona de 'La Decisión', llega al Camp Nou en medio de otro gran baile de cifras, portadas y rumores. Se quedó en la capital a cambio de un montón de parnés y la idea que este año el Atlético de Madrid iba a jugar la final de la 'Champions League' en el Wanda Metropolitano, pero sólo ha sucedido lo primero, o sea, cobrar mucho. Así que Griezmann, francés caprichoso, niño de 28 años con ínfulas de grandeza, futbolista enorme que anhela mejor palmarés, demasiado brillante para permanecer en el montón, demasiado irregular para cenar en la mesa de los gigantes del fútbol, llega a Barcelona siendo bulto sospechoso en un lado y objetivo

en el otro. ¿O no tanto?

Desde hace algún tiempo, los clubes más grandes sueltan 'bombazos' de mercado (puras cortinas de humo) en la víspera de enfrentarse al equipo dueño del contrato del jugador de marras. 

Desestabilizar al rival, básicamente, porque entienden los propagandistas que el futbolista 'equis' no sabrá si lucirse ante su posible próxima afición o castigar al que será su equipo... Griezmann fue un objetivo real del Barça el pasado verano, pero ahora es un castillo en el aire. Hasta imagino a Bartomeu rodando 'La Decisión 2' para decirle al muchacho: «Ahora... te quedas».