CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Presencia

PP y Ciudadanos habían acordado pactos en el que el PP saldría mejor parado en el reparto de poder, pues había logrado mejor resultado en las elecciones, con Ciudadanos llevándose un gran trofeo: el gobierno de Aragón, que en la pasada legislatura ha estado presidido por el socialista Javier Lambán, el barón menos afín a Pedro Sánchez. Lambán sin embargo, en una buena jugada política, se aproximó al PAR para garantizarse la continuidad y esa operación puso en riesgo el acuerdo al que habían llegado PP y Ciudadanos en Madrid. Ciudadanos aspira ahora al ayuntamiento de Madrid, porque como dicen sus negociadores, necesita presencia. Y si finalmente no la tiene en Aragón, quiere a Begoña Villacís como alcaldesa madrileña.

En las negociaciones para el gobierno andaluz de hace unos meses, y en las que se están teniendo desde el 26 de mayo, la presencia importa. Mucho. Juan Marín es vicepresidente andaluz pero pocos lo saben incluso en Andalucía, y Ciudadanos ha comprendido que necesita presidentes y alcaldes. El resto de los cargos se pierden entre los titulares con otros como protagonistas. Así que si no se consigue un número uno en una región o un ayuntamiento importante, Ciudadanos rompe la baraja y echa atrás todo lo pactado.

Puede irritar a sus interlocutores, pero se comprende su razonamiento. Ya pueden ofrecerle una docena de segundos que, como no tengan un primero, su papel será más irrelevante del que se habían marcado, aunque también deben tener en cuenta que su objetivo era el sorpasso al PP en varias regiones y ayuntamientos, y no se ha producido.

Todos pendientes de la foto de Ciudadanos y Vox –se producirá probablemente este lunes, al menos así se ha pactado- cuando lo que importa es lo que sucede en Aragón. Ha ocurrido lo mismo que en los castillos de naipes; cuando falla uno que parecía asegurado, todos los demás se vienen abajo. El PP se las prometía muy felices colocando a Martínez Almeida y Díaz Ayuso en lo más alto de la cúpula madrileña, y un diputado regionalista aragonés le ha hecho un avío a Casado y Rivera que los negociadores han pasado el fin de semana intentando arreglarlo, sin conseguirlo todavía al escribir estas líneas.

Se hacen importantes disquisiciones sobre políticas de Estado, actos de grandeza y defensa de los intereses de España por encima de los intereses de partido pero, a la hora de la verdad, lo que se busca son los cargos. Cargos con presencia pública. Suelen ser los vicepresidentes de gobierno y los tenientes alcaldes los que rematan las grandes decisiones en los gobiernos y en los ayuntamientos, pero las medallas y los honores se los llevan siempre los presidentes y alcaldes. Y eso es lo que lógicamente busca Ciudadanos, un gobierno o una alcaldía de renombre. Como ocurre con Pablo Iglesias: pone como condición del apoyo de Podemos a Sánchez que le dé un ministerio.

Así está la política.


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