La ilusión de dibujar una sonrisa

Leo Cortijo
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Cruz Roja, junto con todas las jugueterías de la ciudad, espera recolectar 1.600 juguetes esta Navidad gracias a la campaña 'Sus derechos en Juego'. La Tribuna conoce de primera mano cómo funciona.

La ilusión de dibujar una sonrisa - Foto: Reyes Martí­nez

Unos 1.600 juguetes. Ese es el objetivo. A través de la campaña Sus derechos en Juego, Cruz Roja pretende dibujar una sonrisa en 400 niños y preadolescentes de la provincia no solo esta Navidad, sino también en el día de sus cumpleaños. Para ello se han propuesto esa ambiciosa meta y han involucrado a todas las jugueterías de la ciudad. Hasta el próximo 14 de enero, tanto en alguna de estas tiendas especializadas como en la propia sede de la organización, aquellos que lo deseen pueden responder a la llamada de la solidaridad en forma de juguete. Eso sí, éste tiene que ser nuevo, no puede ser sexista ni tampoco bélico y además debe estar destinado a niños de entre 0 y 14 años.

El vicepresidente provincial de Cruz Roja Cuenca, José Ángel Palacios, destaca que algunas familias conquenses tienen «enormes dificultades» para asumir los gastos más básicos del día a día, por lo que adquirir juguetes «queda fuera de sus posibilidades económicas». De hecho, «un 18% de los niños que atendemos en Cruz Roja afirma no tener juegos ni juguetes», recalca.

La entidad humanitaria pretende que esta campaña sea lo más trasversal posible a lo largo y ancho de la provincia, y por ello recogerá juguetes también en varios puntos del territorio conquense. Sin ir más lejos, en las diferentes sedes que Cruz Roja tiene repartidas por la provincia: Tarancón, San Clemente, Minglanilla, Huete, Motilla del Palancar, Iniesta, Mira y Las Pedroñeras. Además de los puntos de recogida habilitados se puede colaborar a través de una donación en la web de Cruz Roja, en el teléfono 900 104 971 y mediante el envío de un mensaje de texto con la palabra ‘juguete’ al 38088.

Esta campaña de recogida de juguetes para los más desfavorecidos hunde sus raíces a principios de los años noventa. Entonces la mayoría de las donaciones eran de artículos usados y no todos podían pasar la selección que se llevaba a cabo. El coordinador provincial de Cruz Roja Juventud, Alejandro García, que fue voluntario en su día, recuerda cómo se encargaban entre todos de limpiar y arreglar los juguetes que les llegaban. Desde hace algunos años, destaca, «entendemos que no hay niños de segunda y que todos pueden estrenar juguete en Navidad y en su cumpleaños». Además otro punto a favor es la seguridad del propio artilugio, «porque si ya se ha sacado de su envoltorio no podemos garantizar que sea seguro del todo».

Asimismo, asentado en cuestiones solidarias, Alejandro es muy ambicioso y espera que el año que viene la campaña crezca todavía más gracias a un acuerdo que puede llegar a ser muy beneficioso: «Queremos colaborar con todas las entidades sociales de Cuenca, como por ejemplo Cáritas o Aldeas Infantiles, y es que pretendemos que los juguetes de Cruz Roja sean para los niños de toda la ciudad».

Voluntarios. Dibujar una sonrisa en 400 niños no se hace así como así. Es una ardua tarea que no se consigue con un par de manos ni tampoco con dos. Por esa razón, hasta una treintena de voluntarios participan en la campaña cargados de buenas esperanzas y con el único ánimo de ayudar a los demás. En este caso, a los más pequeños de aquellos hogares más necesitados. De ello saben mucho dos de las veteranas del grupo, Elena Guevara y Elisa Gómez. Jubiladas, emplean parte de su tiempo libre a labores asistenciales y en este proyecto, como en muchos otros de Cruz Roja, son pilares fundamentales.

Elena comenzó a colaborar con la organización cuando todavía trabajaba, animada por algunos familiares. «Una vez dentro, te implicas y es muy gratificante porque tú das pero también recibes mucho, sobre todo cuando se trata de niños». Del proceso que lleva consigo la campaña, Elena y Elisa se encargan de «un poquito de todo». Entre otras cosas, de entregar los regalos a los padres de los niños. De ese momento, cuando desembarca en buen puerto, destacan «la gratitud y el cariño» que les muestran.

Elisa, que como su compañera lleva «unos ocho años» de voluntaria, destaca la importancia de que ahora los juguetes sean «totalmente nuevos», cosa que no solo es «extraordinaria» para los niños, sino que además agiliza «muchísimo» la labor de los voluntarios. «Antes eran usados prácticamente la mayoría, y eso obligaba a hacer una gran selección», apunta. De esta forma, por ejemplo, «en los puzzles había que contar las piezas, a algunas muñecas había que peinarlas y arreglarles los vestidos, y en los juguetes electrónicos había que andar probando las pilas».

Dos de los más jóvenes del entusiasta grupo de voluntarios son Daniel Mantaluta y Raquel Ruiz. Ambos, que se amoldan a lo que la campaña requiera en cada momento, están «encantados» con aportar su granito de arena. Ahora que no tiene trabajo, Daniel tiene claro que «para no estar haciendo nada, es mucho mejor ayudar a alguien que lo necesita de verdad». Eso, además, le reporta un beneficio emocional «espectacular», pues «colaborando siento tanta o más alegría que el niño al que le entregamos el juguete». Tres cuartos de lo mismo piensa Raquel, que estudia Trabajo Social y emplea el tiempo libre que le deja la carrera en ayudar a los demás. «Lo importante es llegar a todos esos niños que no pueden tener los privilegios que nosotros hemos tenido», destaca muy convencida. Y razón tiene...

Alejandro García: «Estos juguetes son para niños que de verdad los necesitan»

Cuatro centenares de niños de unas 150 familias de la provincia se beneficiarán de la campaña puesta en marcha por Cruz Roja. Las expectativas de recogida de este año son «muy buenas» y, probablemente, se superarán «porque estamos detectando que cada vez hay más necesidad de juguetes». Así lo explica el coordinador provincial de Juventud, Alejandro García, que afronta con «mucha ilusión» su segunda campaña navideña. Antes ayudó como voluntario y ha visto ‘crecer’ esta campaña que empezó a andar allá por 1992. «La persona que siempre ha donado, cada vez está donando más porque entiende que si tiene recursos y compra cuatro regalos para sus hijos, no le cuesta comprar un quinto para un niño que lo necesita». En este sentido, Alejandro explica que hay un aspecto en el que «todavía queremos mejorar más», como es el estudio de las familias, «para ver si realmente tienen esa necesidad económica». Hay una parte de la población que puede pensar que los juguetes no se destinan a niños que de verdad los necesitan, y no es así. Este responsable de Cruz Roja deja claro por activa y por pasiva que «nosotros garantizamos que van a parar a chicos y chicas que realmente los necesitan».