Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Oposición fake

13/04/2020

Una semana más, una semana menos para acabar con esto. Seguimos en estado de alarma, encerrados en casa, no hay que bajar la guardia. Y además, la salida aún está lejos. Eso decreta el gobierno, eso nos dicen los datos y es lo que aconsejan los expertos. Con una excepción, los trabajadores y trabajadoras de sectores no esenciales que hoy tienen que volver al tajo. La economía y sus patronos mandan, el gobierno obedece y la oposición a esta decisión está dentro del gobierno, por lo que no puede oírse demasiado. Confieso que estos días estoy invirtiendo el tiempo justo a la información política, sobre todo a la excesivamente partidista.
No veo ni oigo tertulias de todólogos, me cansan y enfadan las enésimas fotos de alcaldesa, presidente, consejero de turno con la última compra y envío de material mientras me mandan fotos de trabajadores sin medios adecuados apañándoselas como pueden; y los debates parlamentarios dan vergüenza ajena, salvo honrosas excepciones. Me informo lo necesario y conveniente sobre datos y decisiones de los distintos gobiernos: municipal, autonómico o nacional. Sí, parece que se nos ha olvidado que nuestro Estado lo forman diferentes gobiernos, cada uno con sus competencias y su signo político. Alguno con el mismo aunque no lo parezca, pero bueno, eso lo dejamos para otro lunes.
Y lo peor de los distintos gobiernos está siendo su oposición. Una oposición estridente, visceral, zafia. Que no hace política sino partidismo. No genera información sino propaganda. No se arremanga, ni arrima el hombro sino que estorba y pone palos en las ruedas. Tiran la piedra y esconden la mano, practican una retórica colaborativa para después verter toda la bilis a la población, hacen montajes de fotos con ataúdes, exigen homenajes y funerales en mitad de una catástrofe, con muchos compatriotas luchando por respirar en una cama de hospital y otros cuyos cuerpos, en soledad, se clasifican y distribuyen en morgues de palacio de hielo.
Mientras se están salvando vidas, sus propuestas se reducen a ondear banderas y dejar al Estado con menos recursos vía impuestos. Y contar los muertos. Les encanta contar muertos para tirárselos encima al gobierno de turno. Algunos actúan como auténticos sociópatas. Dícese de personas que actúan con enorme irresponsabilidad e impulsividad, mintiendo y manipulando, arrasando y pasando por encima de los demás, sin un mínimo de empatía ni remordimiento. Con un alto grado de autoestima creyéndose no solo por encima del resto sino auténticos líderes y prohombres. Un auténtico virus para la democracia. Un comportamiento viral en el fango de los bulos cibernéticos. No pienso en un gobierno y una oposición concreta, es un comportamiento lamentablemente extendido entre gobiernos y oposición de distinto signo, que se reproduce socialmente con la colaboración ciudadana. Y si no hagan la prueban. Dense un paseo por las redes, verán ustedes correligionarios de un lado indignados por las fake news contra su gobierno, compartiendo bulos y mentiras contra el gobierno contrario. Un comportamiento que ensordece cuando no anula la necesaria oposición que cualquier gobierno debiera tener, a la altura de las circunstancias, respetuosa, elegante, empática, dispuesta a remar para salir cuanto antes de esta. Sin renunciar a la crítica, leal con la verdad, la información, propositiva, con derecho a discrepar, a sacar las contradicciones del gobierno, a presentar alternativas desde la colaboración. La primera víctima de esta forma de hacer oposición es la oposición. La necesaria, parlamentaria, rigurosa y constructiva oposición política en una democracia. Con esta oposición, no hay oposición.