Hallan el cadáver de Laura Luelmo, la profesora desaparecida

SPC
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La Guardia Civil considera que la zamorana no tuvo una muerte natural porque su cuerpo se encontró en una zona apartada del pueblo, boca abajo y semioculto

La desaparición de la profesora zamorana Laura Luelmo en El Campillo (Huelva) finalizó ayer, después de cinco días sin rastro de ella, de la peor manera posible. En torno a las 12,00 de la mañana, un voluntario de la Cruz Roja  que trataba de unirse al grupo que le habían asignado, tras haber llegado tarde a la reunión de coordinación, avistó un cadáver de mujer y se lo comunicó a la Guardia Civil. Posteriormente, las autoridades confirmaron que se trataba del cuerpo de la joven.
Al parecer, el cadáver se encontraba boca abajo y semioculto (algunos medios aventuraron, además, que se encontraba semidesnudo y con signos de violencia) entre jaras altas en un paraje a unos cuatro kilómetros del pueblo, y  a unos seis de la casa de la víctima, que «no es de difícil acceso», según señaló la alcaldesa del municipio, Susana Rivas, quien confirmó, además, que ese lugar  «se miró al principio con los voluntarios». Un extremo que fue corroborado por miembros de Protección Civil, que narraron que ya habían hecho una batida en la zona para tratar de localizar a la joven.
Los especialistas de la Guardia Civil, algunos de los cuales participaron en la resolución del caso de Diana Quer, consideran indiciariamente que Laura Luelmo no tuvo una muerte natural, aunque el Instituto Armado tiene abiertas varias líneas de investigación. En este sentido, las autoridades pidieron «cautela» a los medios, al igual que la familia de la fallecida que instó a no difundir bulos sobre lo ocurrido. Así, la Benemérita negó la existencia de un posible interrogatorio  a un hombre relacionado con la muerte de la zamorana.
Durante las últimas horas se ha especulado con la existencia de un sospechoso principal de este presunto crimen. Se trataría de un vecino que vivía en la misma calle que la profesora y que acababa de salir de prisión tras cumplir dos condenas: una, de 15 años, por asesinar a puñaladas a una mujer del cercano pueblo de Cortegana, en el año 2000, a la que había robado; y otra, de tres años, por asaltar con un cuchillo a una vecina de El Campillo en abril de 2008 mientras disfrutaba de un permiso penitenciario. Además, según algunos medios, la joven había comunicado a sus familiares que sentía miedo, porque se sentía observada por ese hombre.
La Guardia Civil, sin embargo, no confirmó las informaciones y se limitó a señalar que sigue investigando todas las pistas que puedan llevar al autor de una posible muerte violenta que deberá confirmar la autopsia. 
el teléfono. Uno de los objetivos más inmediatos de los agentes sería encontrar el teléfono de Laura Luelmo, cuyo último rastro  se registró a las 20,00 horas del pasado miércoles a unos nueve kilómetros del pueblo, en una zona montañosa de difícil acceso. Desde entonces el terminal no volvió a dejar un rastro al que seguir. 
La zamorana vivía en El Campillo, un pueblo de la cuenca minera de Huelva de unos 2.000 habitantes, desde hacía unas semanas, después de que el pasado 4 de diciembre se incorporara a la plantilla del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Vázquez Díaz de Nerva, un pueblo cercano, para cubrir una vacante de la especialidad de Plástica. Según las investigaciones, el pasado miércoles por la tarde, la joven habría abandonado la vivienda en la que residía para hacer deporte, según le comunicó telefónicamente a su novio.
Los padres de la profesora denunciaron su desaparición un día más tarde, cuando Luelmo no se presentó en el colegio y nadie de su entorno consiguió contactar con ella. Desde entonces, la Guardia Civil coordinó un gran dispositivo de búsqueda para tratar de localizar a la mujer hasta que ayer, finalmente, apareció muerta.