LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


La luz sube y tú sin saberlo

Una semana más seguimos sin gobierno. Ni bueno ni malo, ni todo lo contrario. Sánchez sigue en sus trece y busca de una u otra forma sacar adelante la investidura con los independentistas, sediciosos y malversadores de ERC. Pero, de momento nada. Sin embargo, y a pesar de estar en funciones, no hay un Consejo de Ministros en el que no apruebe algún decreto, plan, ayudas o subvenciones. Bien para contentar a los partidos minoritarios que le van a dar el sí en la hipotética investidura, bien para agradar a algún sector o a algún socio.

Este viernes pasado, el Gobierno en funciones aprobó un decreto muy peligroso, a pesar de lo cual, ha tenido una repercusión bastante escasa. Con la "excusa" de agradar y parar las decenas de demandas que tiene interpuestas el sector de las renovables al Gobierno de España, Sánchez no ha tenido otra idea que por decreto asegurarles una rentabilidad del 7,5% que, por supuesto, pagaremos todos los españoles religiosamente en el recibo de la luz. Es grave, porque se ha hecho de tapadillo, sin dar muchas explicaciones a los ciudadanos del significado real de la decisión. Quizás por el "atontamiento" general con el mantra del cambio climático y la necesidad de ir yendo a un mix energético más verde. Pero, tan grave es la falta de información, de explicación, como no advertir de que esas rentabilidades se les garantizan hasta 2030. Nada menos.

Sorprende, además, que con lo combativo que han sido los comunistas de Unidas Podemos con la "pobreza" energética, con los desmesurados beneficios de las eléctricas, no haya dicho ni una palabra de esta subida encubierta del recibo de la luz. Un alza en la factura que pagarán todos, los ricos y los pobres. Es sorprendente lo rápido que se abandona un discurso recurrente cuando se trata de ganar poder. Veremos más de estas cosas sin ninguna duda, tantas como las que denunciaremos por la falta de transparencia y la incoherencia de unos políticos que dicen una cosa, pero hacen otra, que callan cuando la moqueta y el coche oficial puede que les espere en la puerta.