TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Desaparecido

Se acuerdan de Isco? Sí, hombre, el niño Alarcón, el hijo de la Suárez, buen mozo, tipín y barbita, habilidoso, jugón, el de Benalmádena… ¿Se acuerdan ya? Acabo de leer que Yayá Touré está jugando en el Qingdao Huanghai de la segunda china, que tiene 36 años y que en su último partido fue expulsado a los diez segundos. Pues bien, ya sé más del muchacho que de Isco, que por lo visto sigue en el Real Madrid y (dicen) ha jugado minutos en cinco partidos de Liga. No tengo por qué no creérmelo, pero se ser aquel que tiró del carro a éste que ni existe…

La 'desaparición' de Isco tiene algo que ver con el cambio de idea de Zidane respecto a la 16/17 (la del doblete, en la que el malagueño desbancó a Bale en el ránking de preferencias de la parroquia) y mucho con la cabeza del futbolista, a quien doraron la píldora en exceso y, por lo visto, fue incapaz de convivir con el halago constante. Isco (como Thiago, como ahora Fabián u otros mediapuntas de nuestro 'nuevo fútbol') retienen y conducen en exceso. De forma magistral -cuando están en forma- y, en el día adecuado, brillan como nadie. Pero en un patrón de juego de pelota fugaz, en el que hace falta que el esférico llegue al hueco un segundo antes que el defensor (y el Madrid ya no tiene a Cristiano, y a España sólo le queda Busquets en la vieja idea de un toque y a toda velocidad), el 'figura' no tiene sitio. O, si lo tiene, no lo encuentra.

Le veremos resucitando y muriendo otras diez o doce veces a lo largo de su carrera (aún tiene 27 años) porque tiene mucho fútbol en las botas, y la categoría individual alcanza para brillar donde otros no llegan. Sin embargo, en este proceso cada vez será más difícil recordar la figura del 'diez' genial que fue sobre el césped. «Quizás no era para tanto», pensamos. O quizás sí lo fue y la tiranía del tiempo y el fútbol han hecho el resto.