NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Se acabó la fiesta

Se acabó la fiesta de la democracia. Toca recoger. Algunos no quisieron participar de ella. Hubo más de 450.000 castellanomanchegos que tenían entrada y no quisieron usarla. Pero el otro 70% de la población votamos.
Los primeros en dejar la fiesta han sido los primeros en recoger, y eso hay que reconocérselo. Podemos, desde el primer momento, decidió limpiar lo suyo. José García Molina dijo que dejaba su cargo la misma noche electoral tras confirmarse que la formación morada no tendría representación el las Cortes de Castilla-La Mancha. El resto de la cúpula regional lo hizo al día siguiente. Y eso después de haber estado media legislatura en el Ejecutivo como vicepresidente, y de haber nombrado a una consejera exclusivamente para desarrollar la Ley de Garantías. Pero claro, quisieron echarle más alcohol al ponche. Y como dijo el gran Alfonso Mora, «en Castilla-La Mancha los socialistas de corazón votan al PSOE». No hacen falta más explicaciones.
Ciudadanos es la primera vez que entra en la fiesta, convidada nada menos que por más de 122.000 votantes. Son cuatro escaños los que tendrá que gestionar a partir de ahora. Aquí nadie duda de quién será el líder de la oposición como pretenden a nivel nacional, pero será una buena oportunidad para demostrar cuán ensayada está su coreografía, por si algún día tienen que representarla en la pista de baile, o lo que es lo mismo, formando parte del Gobierno, que es a lo que aspiran. En muchos municipios y alguna autonomía, aunque están por cerrarse los pactos, harán pruebas reales, y ahí terminarán de definirse sus políticas, de pulir sus pasos. Porque hasta ahora todo han sido ensayos generales con distintas parejas de baile.
En el PP han plegado velas para reparar los daños. Los de Paco Núñez se fueron pronto a casa, pero sabiendo que tienen potencial aún que desarrollar para la próxima cita electoral. Estarán invitados, por supuesto, por eso será tan importante en los próximos cuatro años demostrar que son alternativa. Que pueden hacerlo mejor que Cospedal para que los castellanomanchegos les den otra oportunidad para gobernar. Núñez es joven y tiene ambición, y su talante hace pensar que no es de los que tira la toalla a la primera derrota. Volverá, y de él dependerá si lo hace solo, o con nuevos amigos.
Vox vendió más galletitas que Podemos -1.300 votos más-, pero como ellos, se quedó sin entradas para el Convento de los Gilitos. Pero cuidado porque a algunos la fiebre del domingo noche no se les ha pasado y están dispuestos a dar la batalla.
Al final la responsabilidad recayó, y por mayoría absoluta, en el PSOE, acostumbrados a organizar la fiesta, celebrarla y recogerla también. Pero ya se acabó la propaganda, se acabó la campaña, es hora de gestionar y de gobernar. Y de hacerlo para todos. Y aquí seguiremos los pasos de todos. De momento la fiesta que hoy celebramos es la de la Comunidad. ¡Feliz Día de Castilla-La Mancha!