CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


En el último minuto

No podía ser de otra manera en esta España en la que se estudia dos días antes del examen final o se compran los regalos del 5 de enero aprovechando que El Corte Inglés cierra a las 00,00 horas la noche. No podía ser de otra manera: en varios de los ayuntamientos más importantes todavía se negociaba bien entrada la tarde anterior al día de la votación. Se ha cumplido la tradición y hasta el último minuto todo ha estado abierto y bien abierto .

En las negociaciones para acordar los futuros gobiernos regionales y los ayuntamientos ha aparecido la peor cara de los políticos. No solo por el teatro con el que han intentado poner contra las cuerdas a sus adversarios; se daba por hecho que iba a haberlo y los negociadores se han comportado como actorazos merecedores de un oscar. Lo criticable ha sido el engaño como fórmula negociadora, la amenaza, el chantaje y el intercambio de cromos. Todo ello se ha visto en el último tramo negociador, en el último minuto, cuando no quedaba más remedio que poner las cartas boca arriba. Es entonces cuando han hecho acto de presencia las miserias, incluidas las de algunos políticos que se han dado codazos con un compañero de partido para quedarse con el cargo al que aspiraba el otro.

Como ocurrió hace cuatro años el partido que sale peor parado es el que ganó las elecciones. El PP se hace con importantes gobiernos municipales y autonómicos y Ciudadanos coge un buen trozo del pastel sin haber ganado en ninguna de las plazas relevantes. Será recibido con pitos allá donde ha conseguido alcaldía con una representación mínima, pero una vez que esto se ponga en marcha incluso los que ahora protestan por un alcalde que no tuvo ni la quinta parte de los votos ciudadanos, se olvidarán de la precariedad de su situación hasta el punto de que llegarán a creer que es alcalde, o alcaldesa, porque así lo decidieron las urnas. Ocurrió con Manuela Carmena, que todo el mundo piensa que ganó las elecciones del año 15 cuando fue Esperanza Aguirre la ganadora.

En el último tramo negociador ha irrumpido el presidente francés de una manera inaudita al advertir a Ciudadanos que no apoyaría su presencia en su mismo grupo parlamentario europeo si formaba parte de una plataforma con un partido de extrema derecha. El señor Macron, que se ha convertido en el mejor amigo de Pedro Sánchez, cae en la inaceptable injerencia en la política interna de otro país, asunto más grave todavía cuando se trata de un presidente.

También Manuel Valls ha criticado a Ciudadanos, pero lo ha hecho tras abandonar sus cargos en Francia para dedicarse a la política española. Nada que ver con la actitud de Macron. Al contrario, estaba obligado a dar opinión sobre los pasos de su socio Rivera.

Es sábado 15 y los ayuntamientos de este país al fin echan a andar.