«Me ha costado romper con el último hilo con el palacio»

B. Palancar Ruiz
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La duquesa del Infantado muestra su disposición a seguir con su colaboración con el proyecto de musealización.

Almudena de Arteaga, en el Palacio del Infantado con motivo de una entrevista para este periódico en diciembre de 2016. - Foto: Javier Pozo

«Lo he hecho por el bien de la Cultura, a la cual me dedico en cuerpo y alma desde hace muchos años, por el bien de Guadalajara y por el bien del palacio porque creo que así puede funcionar mucho mejor». Con estas sencillas palabras, la actual duquesa del Infantado, Almudena de Arteaga, escritora de profesión, valora el acuerdo al que ha llegado con el Ministerio de Cultura esta misma semana. Acuerdo por el que recubirá 853.000 euros a cambio de la cesión al Ministrio de Cultura del derecho a uso de todo el inmueble.
Con absoluta discrección, Almudena de Arteaga apunta que las negociaciones se han llevado a cabo durante poco más de un año. Concretamente, se iniciaron tras el fallecimiento de su padre, que se produjo el 9 de junio de 2018.
«Desde el momento en el que muere mi padre, se abre una brecha nueva. Ellos se ponen en contacto conmigo, casi inmediatamente, y yo les escucho porque era consciente de cuál era el problema», reconoce Almudena. 
En cuanto a la opinión del resto de la familia, «estamos todos de acuerdo. Cada uno piensa de una manera pero llega una nueva generación y yo lo tenía muy claro. No quiero ser la piedra que incomoda en el zapato de nadie. De una parte mi generosidad y de otra la de la administración para llegar a un acuerdo muy bueno y rápido. Algunas personas podrían interpretar como imposible pero soy una mujer del siglo XXI y con los pies muy en la tierra. Pienso que ha sido fácil el diálogo».

colaboración. «Han sido 60 años de disputas, pleitos o desavenencias. Para mí, tres generaciones. Me ha costado mucho porque es romper el último hilo que nos quedaba a la familia con nuestros antepasados. Hemos quedado que se va a destinar una sala en la que se diga quienes estuvieron allí y quisieron hacer de Guadalajara su casa. Lo he hecho por el bien de la Cultura, a la cual me dedico en cuerpo y alma desde hace muchos años, por el bien de Guadalajara y por el bien del palacio porque creo que así puede funcionar mucho mejor», declara la actual duquesa.
Almudena mantiene que regresará a la ciudad, «uno siempre quiere volver al lugar de sus ancestros y tengo grandes amigos aquí»; y está dispuesta a colaborar con el depósito de objetos de la familia cuando vea el proyecto de musealización que elabora el Ministerio de Cultura. «Yo seguiré siempre escuchando», reitera. 

 

Plataforma Abraza el Infantado: «El dinero que se ha pagado por el pisito es una barbaridad»
Desde la Plataforma Abraza el Infantado, se valora que, «de manera definitiva», desde la Casa Ducal ya no se puede ejercer ningún tipo de presión en cuanto a «su presunto derecho a disponer de un espacio en el palacio». A su juicio, este acuerdo es «tremendamente positivo», pero creen que falta concreción por parte del Ministerio de Cultura sobre otros aspectos «colaterales», que tienen que ver con la reforma del propio palacio y la puesta en marcha del Plan Museológico y Museográfico. Según Javier López-Roberts, portavoz de la Plataforma, la «pelea»del Ministerio con la Casa Ducal y la presencia de aluminosis en la galería del jardín del palacio «se ha utilizado un poco como excusa para no hacer inversiones que se tenían que haber hecho hace mucho tiempo para colocar el museo de Guadalajara en el siglo XXI». 
Cree que el problema está en que no existe una propuesta «concreta y clara» de la administración central para realizar un proceso de rehabilitación «a fondo» del edificio, ni de conversión de un museo «tercermundista»en un espacio «más grande y hermoso». 
En cuanto a la cantidad que se ha pagado por este derecho de uso, piensa que es una «barbaridad» teniendo en cuenta que «el pisito famoso estaba presupuestado en 400.000 euros». No obstante, reconoce que «el objetivo era que desapareciera el miedo a que en un momento determinado se pudiera construir una vivienda privada y eso ha desaparecido».