El Brexit se decidirá a medidados de enero

SPC
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May fija para la semana del 14 de enero la votación en el Parlamento del Tratado de Salida pactado con la UE y descarta que se vaya a celebrar otro referéndum

El Brexit se decidirá a medidados de enero - Foto: TOBY MELVILLE

Más de un mes después de lo previsto: el acuerdo del Brexit consensuado por el Gobierno británico y sus socios de la UE se votará en el Parlamento británico la semana del 14 de enero, un anuncio hecho ayer por la primera ministra, Theresa May, y fuertemente criticado por la oposición, cuyo líder, el laborista Jeremy Corbyn, señaló que planteará una moción de censura por la gestión del Gobierno.
La sesión estaba inicialmente prevista para el pasado 11 de diciembre, si bien la premier decidió suspenderla, ante la previsión de que los diputados tumbarían el pacto alcanzado con los Veintisiete y se comprometió a buscar «garantías» en Bruselas para tratar de encontrar más apoyos en la Cámara. Por eso, tras el Consejo Europeo de la semana pasada -en el que los líderes comunitarios descartaron renegociar el Tratado de Salida, aunque sí aceptaron hacer «aclaraciones» sobre puntos conflictivos-, la mandataria decidió fijar una nueva votación, solo una semana antes de la fecha límite y más tarde de lo reclamado por los laboristas o los nacionalistas escoceses, que insisten en que debe celebrarse antes de Navidades. 
May insistió ante los diputados en que no hay ningún «complot» para «mantener» al Reino Unido en la unión aduanera y destacó que los compromisos «tienen estatus legal». 
La jefa del Ejecutivo defendió, asimismo, que, en sus reuniones con sus colegas europeos, reflejó «firmemente» las dudas planteadas en Westminster, a costa incluso de mantener unas conversaciones «enérgicas», término que ya utilizó el pasado viernes para referirse a sus públicas discrepancias con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker 
Por eso, confió en que será posible obtener «garantías» sobre la cláusula de seguridad para evitar una frontera física en la isla de Irlanda, uno de los aspectos que más preocupa al Parlamento británico.
Durante su intervención, espetó a los legisladores que no deberían abogar por un segundo referéndum, pues «quebrantaría» la confianza del pueblo en la democracia. Así, insistió en que convocar otro plebiscito, tras el que dio la victoria al divorcio en junio de 2016, haría un «daño irreparable» a la integridad de la política británica, porque lanzaría el mensaje a los votantes de que «la democracia no funciona». «Otra votación no nos permitiría avanzar más que la anterior y dividiría aún más al país justo en el momento en que deberíamos trabajar para unirlo», argumentó.
Mientras, Corbyn pidió a la mandataria que someta a votación el acuerdo esta misma semana y acusó a la premier de someter al país anglosajón a una «crisis nacional». Así, instó a May a «dejar de perder el tiempo» y consideró que «no hay excusa» para «retrasar aún más» la sesión. «Hay que votar ya para que podamos salir de esta desastrosa situación», manifestó, al tiempo que lamentó que el Reino Unido se enfrenta a una «situación sin precedentes» y acusó a la líder conservadora de «ocultar la realidad» de que «no hay conseguido ningún progreso» en Bruselas.
El tono de las críticas de Corbyn fue en aumento y llegó a acusar a la premier de haber «perdido su autoridad» y de estar al mando del Ejecutivo «más caótico de la historia moderna del Reino Unido». De ahí que anunciase que planteará una moción de censura contra la dirigente por su rechazo a convocar de inmediato la sesión.
Para el laborista, se trata de «la única vía» para forzar una votación esta semana y, al ser dirigida a título personal, no provocaría, en caso de ser aprobada, la caída del Gobierno. Es más, se percibe como una táctica para erosionar la reputación y la autoridad de May.