CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Suplico a vuesa merced

En este mundo que la razón ha perdido su lugar y donde nos agobia la templanza del devenir más incierto entre sensaciones de inmadurez y poca coherencia, bien viene encontrarse con Rosa Navarro Durán y suplicarle a vuesa merced, tal cual hiciera el Lazarillo al Ciego para que nos haga sentir el peso de la palabra clásica entre las enseñanzas, anécdotas, metáforas y parábolas que cada texto de estos maravillosos libros de nuestra literatura clásica universal encierran.
Y así de sencillo, porque no hay nada más gratificante que compartir con esta mujer, catalana de nacimiento y universal de vida, enamorada platónicamente del conquense Alfonso de Valdés con el que sueña diariamente, y enquistada entre sus investigaciones del léxico más popular cuya razón de trabajo no es más que ayudar a pequeños y mayores a entender este mundo, el mismo que Homero, Miguel de Cervantes, Shekaspeare, Juan Ramón Jiménez, Bécquer, la Biblia o el paradigma de la mitología griega y latina, nos han ofrecido eternamente.
Qué bien sentirse a su lado. Compartir viaje, ponencia, diálogo, comida, paseo, con esta mujer comprometida con el mundo de la literatura desde sus inicios. Profesora que supo captar la riqueza de cada alumno dejando sentir los soliloquios de la didáctica para conceptuar con sus mecanismos docentes todo cuanto un buen profesor puede y debe hacer con sus alumnos.
Por eso, hablar de su curriculum es hacer ejercicio de valor y justicia ante un mundo en el que las banalidades ocupan demasiado espacio. Ahora, adaptar los clásicos para jóvenes y si cabe, adultos, hacerlo con el acertado juego del mecanismo del léxico y que la editorial Edebé ha sabido congeniar entre sus proyectos, es más que fabuloso por el objetivo cumplido.
Desde 2002, sus publicaciones más destacadas están relacionadas con su nueva lectura de La vida de Lazarillo de Tormes y su defensa de que el autor de la obra fue Alfonso de Valdés, el gran valedor de Erasmo en España y secretario de Carlos V. Con esta tesis entronca su atribución de «La segunda parte de Lazarillo de Tormes» (Amberes, 1555) a Diego Hurtado de Mendoza. A lo largo del siglo XXI, su vocación pedagógica le ha llevado a adaptar los clásicos para niños y estudiantes, al fin de poner a su alcance el patrimonio literario de la lengua castellana. Además de ser jurado de los premios Príncipe de Asturias y del Cervantes, lo ha sido también del Premio Edebé de Literatura juvenil (2001-2018) y del Premio Gerardo Diego de investigación literaria (2008-2018).
En 2012 se alzó con el premio Algaba por su obra ‘Pícaros, ninfas y rufianes. La vida airada en el siglo de Oro’. En 2019 su obra «Secretos a voces» ha obtenido el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos en su XXV edición.
Ha sido directora del «Aula de Verano Ortega y Gasset» en la UIMP entre 2006 y 2012. Co-comisaria de la exposición ‘Teresa de Jesús: La prueba de mi verdad’, en conmemoración del quinto centenario del nacimiento de la santa; Y así, otras muchas más.
Por eso, este último miércoles se acercó a Iniesta, la patria del nigromante y escritor Enrique de Villena, localidad que ha hecho de la palabra su icono de identidad, transformada en riqueza lingüística con sus constantes actividades lectoras, con su reconocido y prestigioso Certamen Internacional de Cuento y poesía «villa de Iniesta», con sus encuentros y sus publicaciones y con todo un deseo de hacer grande a su sociedad en base a esa libertad que te hace sentir la palabra en todas sus manifestaciones. Su Biblioteca Municipal tiene la culpa.