EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


Vida política y mundo rosa

Juan dice en su página de Facebook «¿qué han hecho con mi voto?» No sabe a dónde ha ido a parar y pide que se lo devuelvan, porque hay tal lío en la política española de municipalidades y autonomías que lo que se entregó con voluntad de derechas o izquierdas, después de una complicada e inconfesable cadena de intereses, ha servido para alimentar al partido opuesto.
En el pueblo de Marta aparecieron unos ciudadanos de color naranja que decían representar al centro-derecha y se llevaron los votos de 528 vecinos. Luego, en un pacto por la cara, se aliaron con la izquierda, lo cual no deja de ser una estafa.
En realidad toda la mecánica post electoral no se ha dispuesto para desarrollar un programa de gobierno sino con el fin de obtener colocaciones personales porque los administradores de lo público en lo que realmente se afanan es el provecho de lo propio.
Me entristece la mala situación de España que me obliga a tratar el tema político en esta columna y hoy he preferido dedicarme a los eventos frívolos de la sociedad rosa. El plato fuerte ha sido la boda del futbolista Sergio Ramos con la reportera Pilar Rubio, con la que he disfrutado en la sobremesa del sábado, proporcionándome la dosis de amor y lujo que necesita cualquier currante que, aunque vaya de intelectual, no deja de mirar y admirar las páginas del HOLA que encuentra en la antesala del dentista.
Las fantasías de la sociedad rosa siempre se centran en el amor, al que exaltan para gozo o morbo de los espectadores. Todo es una invención y en esta fastuosa boda del año realmente tampoco requiere amor, sino ese sucedáneo racional que es la conveniencia. Antiguamente los matrimonios se realizaban por interés y hasta a espaldas de los novios pues eran los padres y familiares los que decidían para que se emparejasen sus haciendas. En el XIX se inventó el matrimonio romántico cuya secuela es la aparición de separaciones y divorcios. El enamoramiento es un estado patológico y transitorio en el que no es bueno tomar decisiones serias y a largo plazo, como es el casarse. Los famosos se casan por interés, pero el espectáculo manda y se pone amor donde haga falta.
Como digo, los sucesos de la prensa rosa son artificiales y se inventan los amores, se fingen las separaciones y se simula la felicidad. Todas las pasiones que se exhiben en Sálvame son prefabricadas. La marquesa de Griñón desmiente una crisis matrimonial. Las Campos están en su peor momento. Las amigas de Chabelita no descartan llevar a Kiko a los tribunales. Bigote Arrocet se enfrenta a una demanda por paternidad. Etcétera.
Desde la política he llegado al mundo rosa, y vuelvo sabiendo que uno es tan falso como el otro, encontrando la curiosa unión de ambos campos formando espectáculo en los amores de Malú y Rivera, que ofrecen como sólido un mundo de puras apariencias.
Finalmente, creo que entre la falsedad política y la ficción rosa es mucho más decente y más bonita la boda en la catedral de Sevilla que la sesión de investidura en un Ayuntamiento.