Los Caminos de Santiago impulsan la economía rural

Jonatan López
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Las asociaciones de los caminos de la Lana, de la Santa Cruz y Uclés coinciden en la subida de peregrinos y aconsejan a los consistorios que inviertan en infraestructuras

Los Caminos de Santiago impulsan la economía rural

Una mochila, un calzado apropiado, un bastón o bordón, con su típica concha, son elementos imprescindibles del peregrino que, además, debe armarse de audacia y valentía en cada jornada para cubrir largas caminatas y lograr su objetivo. A medida que se progrese en el Camino, el peregrino acumulará experiencias y beneficios emocionales hasta llegar a la meta. Esa sensación de recompensa es la que muchos peregrinos experimentan en las rutas tradicionales del Camino de Santiago. Masificadas y mercantilizadas en algunos casos, provocan que otros caminantes busquen la paz y el sosiego de los itinerarios alternativos.
Lo cierto es que por la provincia transitan tres caminos a Santiago de Compostela que en los últimos años experimentan un incremento notable de peregrinos. El tradicional Camino de la Lana, el Camino de la Santa Cruz y el Camino de Uclés no sólo experimentan la llegada de más romeros de manera exponencial en los últimos años, sino que además se están convirtiendo en una clara oportunidad para impulsar la economía de aquellas poblaciones por las que pasa. Sumidos en la grave despoblación que atraviesa la provincia, se antoja que los Caminos de Santiago que pasan por Cuenca son un aliciente para la llegada de turistas, visitantes  o peregrinos que buscan vida sana, cultura, turismo o espiritualidad.  
La Asociacion de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca –encargada del Camino de la Lana–, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago y de la Santa Cruz, y la Asociación Amigos del Camino de Uclés avalan la llegada en el último año de numerosos peregrinos. Encargados del mantenimiento de los caminos, la señalización, procurar que se sumen albergues en las poblaciones por las que se transita y de promocionar en la medida de lo posible, estos colectivos aseguran que el peregrinaje puede ser un estímulo económico para la Cuenca despoblada.  
Camino de la lana. La Ruta de la Lana atraviesa la provincia de sur a norte en dirección a Guadalajara, Soria y Burgos, para enlazar allí con el Camino Francés. El origen histórico de esta camino, dedicado en el siglo XIII a la Mesta, fue recuperado por Vicente Malabia en la década de los 90 como ruta jacobea que partía desde Monteaguado de las Salinas y «hace unos 15 años empezamos a tener evidencias de que había peregrinos desde Valencia, Alicante y Albacete», cuenta el vicepresidente de la asociación, Luis Cañas, quien asegura que, «año a año, el número de caminantes está aumentando». Hasta la fecha, en 2019, han pernoctado 135 peregrinos en el albergue de la capital, 30 más que en el año pasado. 
Más de 60 años, veterano y caminante experimentado, es el perfil del peregrino tipo que en su mayoría llega desde la Comunidad Valenciana, aunque se han registrado muchos franceses e italianos y, curiosamente, hasta coreanos o neozelandeses. Asimismo, por el espacio de la calle Colón, que cedió en 2011 la Diputación y que se autofinancia con donaciones, se han tramitado cerca de 400 credenciales jacobeas. 
Cañas, afirma que muchos de los caminantes aprovechan para visitar la ciudad Patrimonio de la Humanidad, pernoctando en hoteles y consumiendo en restaurantes y tiendas. 
En otras localidades que atraviesa el camino se mantienen varios alojamientos, caso de Villar de Domingo García o Villaconejos de Trabaque, que facilitan el descanso. No obstante, el encargado del albergue concuerda en que se necesita «un poco más de implicación por parte de algunos pueblos. Lo ideal sería que hubiese un sitio de acogida elemental básico. Si fuera así atraería a muchísimos más peregrinos. Estamos en unos tiempos de despoblación y que la ruta jacobea pase por un determinado municipio es algo muy bueno».  
Camino de Uclés. Más de 140 kilómetros separan la Iglesia de Santiago de Madrid del Monasterio Santiago Apóstol de Uclés, punto final del Camino que desde abril de 2010 promueve la Asociación de Amigos del Camino de Uclés. Fue entonces cuando Manuel Rossi ideó una peregrinación que se ha convertido en todo un fenómeno. Este año se constata que más de 2.600 peregrinos han visitado Uclés, pero son muchos más los caminantes llegados de Madrid que apuestan por iniciarse en esta particular ruta que atraviesa tierras de Barajas de Melo, Huelves y llega al ‘Escorial de la Mancha’. Entre semana transitan jubilados y los fines de semana familias con niños. También se apuntan a la nueva ruta peregrinos de Thailandia, Bosnia o Canadá.
El caminante puede recoger la credencial o certificado para sellar –la uclessiana– en varios puntos y obtener así descuentos en establecimientos. A lo largo del camino, el peregrino encontrará áreas de descanso, puntos de interés e hitos como la Cruz del Pelegrín, el Paso Internacional de los Peregrinos, la Sierra del Tesoro, el Bosque del Peregrino,  o un bordón de hormigón de 500 kilos que se colocará próximamente en el municipio de Barajas de Melo. 
«No sólo se trata de que el peregrino ande y se le dé la credencial, sino que pueda ver la iglesia, palacios y ermitas, la cultura de cada pueblo, y, además, estar pendientes de ellos», comenta el presidente de la asociación, quien cree que lo más importante para que el camino crezca es que «tenga una red de albergues en cada localidad». Eso sí, avanza que los ayuntamientos de Barajas y Huelves ya trabajan para que en breve pueda haber un alojamiento. 
Camino de la Santa Cruz. El Camino de la Santa Cruz parte desde San Clemente, localidad donde falleció Fray Francisco de la Cruz, un carmelita que procesionó con una pesada cruz a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela en el siglo XVII. Esta variante del camino de Levante-Sureste fue impulsada por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago y la Santa Cruz en 2015 que, desde entonces, trabaja con ahínco para que el peregrino transite por esta ruta de calzadas, puentes romanos o castillos medievales.
Miguel García, presidente de la asociación, confirma que el número de peregrinos aumenta cada año. Solo por la oficina de turismo de la localidad sanclementina han pasado 178 peregrinos (126 extranjeros), aunque la cifra de los que transitan puede ser muy superior. 
El colectivo inauguró el año pasado el albergue de La Alberca de Záncara –con 10 camas y cedido por el Ayuntamiento– y sus cerca de 230 socios preparan como anfitriones el Encuentro Nacional de Asociaciones del Camino de Levante-Sureste para 2021 que suma a 16 federaciones. «Será un altavoz internacional», dice García, quien opina que lo conveniente es que Belmonte o Los Hinojosos se sumen y tengan también un alojamiento para viajeros.
García cuenta que varios peregrinos de renombre ya han pasado por la ruta del sur de la provincia, caso de Enrique Balsera (el peregrino más famoso), Álvaro Lazaga o Jesús San Martín, y augura un gran futuro para el Camino de la Santa Cruz. «La infraestructura la tenemos. Solo falta tener más albergues para que los peregrinos puedan diseñar etapas más cómodamente», indica.